

Un informe de la Procuraduría Federal del Consumidor, Profeco, advierte sobre un fenómeno que afecta el bolsillo de millones de consumidoras: el llamado “impuesto rosa”, una práctica de mercado que encarece productos dirigidos a mujeres aunque sean prácticamente idénticos a otros.
El documento, titulado “El precio invisible de los estereotipos” y publicado en la Revista del Consumidor, señala que en muchos casos la diferencia de precio no responde a calidad ni funcionalidad, sino a estrategias de marketing basadas en estereotipos de género y diseño de productos.
“Este fenómeno, conocido como impuesto rosa, impacta directamente en tu bolsillo y genera un mercado desigual”, advierte el análisis elaborado por la Dirección General de Estudios sobre Consumo de la Profeco.
Qué es el “impuesto rosa” y por qué pagas más por el mismo producto
El informe explica que muchas marcas comercializan versiones femeninas de artículos cotidianos con precios más altos pese a ofrecer prácticamente las mismas características que las versiones neutras o masculinas.
Según el documento, “las estrategias de marketing aprovechan estereotipos de género para encarecer los artículos para mujer, aunque sean idénticos a los de uso general”.
Y atención a los descuentos. Las promociones, ofertas limitadas y compras a un clic refuerzan decisiones impulsivas.
“Los descuentos por tiempo limitado y las notificaciones constantes refuerzan el impulso de actuar sin reflexionar”, advierte el estudio.

Estos son algunos de los productos donde suele aparecer el “impuesto rosa”
Aunque el informe explica el fenómeno de forma general, advierte que suele presentarse en artículos de cuidado personal o consumo cotidiano dirigidos específicamente al mercado femenino.
- Rastrillos o rasuradoras femeninas
- Desodorantes y perfumes para mujer
- Shampoos y productos para el cabello
- Cremas corporales o cosméticos
- Artículos de higiene personal

La dopamina y las estrategias de marketing detrás de estas compras
El informe del Gobierno de México también señala que detrás de muchas decisiones de compra existe un componente neuroquímico que las marcas aprovechan para estimular el consumo.
“Detrás de cada oferta o promoción se esconde una estrategia de marketing que utiliza un componente neuroquímico poderoso: dopamina”, señala el documento de la Procuraduría Federal del Consumidor.
Esta sustancia activa el sistema de recompensa del cerebro, generando placer al comprar. Con el tiempo, esa sensación puede llevar a adquirir productos más caros sin analizar si existe una opción equivalente más económica.
Por ello, la dependencia recomienda practicar un consumo consciente: comparar versiones neutras o masculinas, evaluar la utilidad real del producto y recordar que “pagas por la calidad y utilidad del producto, no por el color del empaque”.
















