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Una riada gigantesca golpeó este miércoles el norte de Nepal, cerca de la frontera con el Tíbet. El desastre deja hasta el momento al menos 98 muertos y casi un millar de personas sin localizar.

El fenómeno se concentró en el distrito de Rasuwa, en la provincia de Bagmati. Las aguas del río Bhote Koshi arrasaron pueblos, puentes, carreteras y centrales hidroeléctricas en cuestión de minutos.

Una riada es una crecida repentina y violenta de un río, provocada por lluvias intensas, el desbordamiento de un lago glaciar o un deslizamiento de tierra que bloquea el cauce. El agua se libera de golpe y arrastra todo a su paso.

A diferencia de una inundación progresiva, una riada avanza con enorme fuerza en muy poco tiempo. Deja escaso margen de reacción a la población que vive cerca de las orillas.

La masa de agua llegó hacia las 9:15, hora local, al río Bhote Koshi. Golpeó con especial violencia las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, según fuentes oficiales.

Las cámaras de seguridad captaron el instante exacto. Pueblos enteros, embalses y puentes desaparecieron bajo el agua en cuestión de segundos, mientras decenas de personas corrían para ponerse a salvo.

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La televisión local mostró casas desplomándose en medio de la corriente. Vehículos fueron arrastrados y un puente metálico quedó arrancado de sus bases por la fuerza del agua.

La oficina del primer ministro de Nepal confirmó 95 cadáveres recuperados. Las autoridades chinas, por su parte, reportaron tres muertos en el condado tibetano de Gyirong.

El número de desaparecidos supera ya las 900 personas entre ambos países. Nepal contabiliza 484 personas sin contacto, de las cuales 391 son extranjeras y 93 nepalíes.

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A esa cifra se suman 44 miembros del Ejército, 28 policías, 13 efectivos de la Fuerza Armada de Policía y 60 trabajadores de proyectos hidroeléctricos. China, además, reporta 265 desaparecidos.

Entre los extranjeros desaparecidos figuran 133 indios, 47 estadounidenses, 34 australianos y 33 británicos. También hay 24 canadienses, 19 malasios, siete ucranianos y ciudadanos de una veintena de países más, incluidos dos españoles.

Una parte de los turistas indios participaba de una peregrinación hacia el monte Kailash, en el Tíbet. Otro grupo, de 62 nepaleses, caminaba hacia el lago Gosaikunda por un festival religioso.

El embajador argentino en la India, Mariano Caucino, expresó su solidaridad con Nepal. No hay argentinos registrados entre los afectados, aunque la Embajada sigue monitoreando la situación.

Buscan precisar cómo se originó la riada

Las autoridades nepalíes evalúan todavía el origen exacto de la riada. Una hipótesis apunta al desbordamiento de un lago glaciar en territorio tibetano.

Otra versión oficial señala a un terremoto. El ministro de Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, indicó que un sismo previo habría provocado un gran deslizamiento de tierra.

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Ese deslizamiento bloqueó el curso del río. La represa natural cedió después y liberó la inundación sobre las comunidades río abajo.

El Servicio Geológico de Estados Unidos registró un movimiento de magnitud 4,4 a esa hora. Su epicentro se ubicó a 77 kilómetros al noroeste de Kodari, a 10 kilómetros de profundidad.

Al menos 80 puentes quedaron destruidos: 35 vehiculares y 45 colgantes peatonales. La central hidroeléctrica Langtang Khola, recién terminada, sufrió serios daños según su propio director.

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Las imágenes muestran edificios cubiertos de lodo hasta el segundo piso. Autos quedaron sepultados y restos atrapados entre árboles y cables eléctricos caídos.

El gobierno nepalí movilizó al Ejército, la policía y equipos de emergencia. También pidió ayuda a India y a China para intensificar la búsqueda.

Los helicópteros no lograban aterrizar en varias zonas por el nivel del agua. Pese a esa dificultad, las autoridades ya rescataron a 80 personas por tierra y 116 por aire.

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Nepal declaró zona de desastre durante tres meses las áreas afectadas. Prometió atención médica gratuita, alojamiento, alimentos y asistencia económica para las familias de las víctimas.

Ayuda internacional

El primer ministro indio, Narendra Modi, ofreció asistencia humanitaria a su par nepalés, Balendra Shah. La Unión Europea activó el sistema satelital Copernicus para mapear la zona afectada.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, expresó sus condolencias a las familias. Dijo que el bloque está listo para movilizar más ayuda.

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El canciller británico, Ed Miliband, se mostró “profundamente preocupado” por la tragedia. Estados Unidos también ofreció asistencia a través de su secretaría de Estado.

La Federación Internacional de la Cruz Roja liberó más de un millón de euros en fondos de emergencia. El dinero apoyará la respuesta de la Cruz Roja de Nepal en la zona.

En China, el presidente Xi Jinping ordenó intensificar la búsqueda de desaparecidos. También pidió reforzar los sistemas de vigilancia y alerta temprana ante nuevos desastres similares.

Mientras tanto, las cifras de muertos y desaparecidos podrían seguir aumentando. Las autoridades de ambos países advierten que el balance definitivo todavía está en proceso de verificación.