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La Guardia Revolucionaria de Irán anunció este domingo que utilizó por primera vez en combate el misil balístico de combustible sólido Sejil, uno de los proyectiles estratégicos más avanzados del arsenal iraní, en una nueva oleada de ataques contra objetivos militares en Israel. El anuncio fue difundido a través de la agencia iraní Mehr y citado por despachos de agencias internacionales, en medio de una escalada militar que elevó la tensión en todo Medio Oriente.

Según el comunicado atribuido al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, el Sejil fue lanzado en el marco de una nueva fase de operaciones contra instalaciones militares israelíes.

La agencia Noticias Argentinas consignó que el proyectil tiene un alcance estimado de hasta 2.000 kilómetros, mide aproximadamente 20 metros de longitud, pesa alrededor de 23 toneladas y puede transportar una ojiva de entre 500 y 1.000 kilogramos, características que lo ubican entre los vectores balísticos de mayor capacidad dentro del inventario militar de Teherán.

El despliegue se produjo en el marco de la 54ª oleada de ataques, en la que Irán también empleó otros misiles balísticos como Khorramshahr, Qadr, Emad y Kheibar Shekan, dirigidos contra centros de gestión aérea, industrias militares y concentraciones de tropas israelíes.

La clave tecnológica: combustible sólido

La principal característica técnica de este misil es su sistema de combustible sólido, una tecnología que representa una ventaja operativa significativa frente a los misiles de combustible líquido.

Según análisis técnicos del International Institute for Strategic Studies (IISS) y del Center for Strategic and International Studies (CSIS), los misiles de combustible sólido pueden almacenarse listos para disparar durante largos períodos y lanzarse con tiempos de preparación mucho más cortos.

Esto significa que pueden ser activados rápidamente desde plataformas móviles, reduciendo las posibilidades de que un ataque preventivo destruya las rampas antes del lanzamiento.

El sistema fue probado con éxito por Irán en 2009, cuando el país realizó los primeros ensayos públicos del misil. Sin embargo, hasta ahora no había sido utilizado en combate real.

Alcance regional

El rango estimado de 2.000 kilómetros coloca dentro de su radio potencial a la totalidad de Israel, a bases militares estadounidenses en el Golfo Pérsico y a varios puntos estratégicos del Mediterráneo oriental.

Un análisis publicado en febrero de 2026 por la agencia internacional Reuters señala que Irán posee uno de los arsenales de misiles balísticos más extensos de Medio Oriente, con vectores capaces de cubrir entre cientos y más de dos mil kilómetros dependiendo del modelo.

Ese inventario incluye sistemas como Shahab-3, Ghadr, Emad, Khorramshahr y este misil de combustible sólido recientemente utilizado, varios de ellos diseñados para ser lanzados desde plataformas móviles o instalaciones subterráneas.

Velocidad y capacidad de impacto

Además de su alcance, otro factor relevante es la velocidad de despliegue. Los misiles de combustible sólido permiten realizar lanzamientos con escasa preparación logística, lo que dificulta la detección anticipada.

El peso total del sistema —alrededor de 23 toneladas— y la capacidad de transportar ojivas de hasta una tonelada le otorgan un potencial destructivo considerable contra infraestructuras estratégicas como aeródromos, centros de mando o instalaciones industriales.

Según el comunicado de la Guardia Revolucionaria citado por la agencia Mehr, el arma forma parte de los sistemas considerados “estratégicos” dentro de la arquitectura de disuasión iraní.

El rol en la doctrina militar iraní

Desde la revolución islámica de 1979, Irán apostó por desarrollar una doctrina de disuasión basada en misiles para compensar las limitaciones de su fuerza aérea frente a Estados Unidos e Israel.

El informe The Military Balance 2025 del International Institute for Strategic Studies sostiene que los misiles balísticos constituyen el núcleo del poder militar iraní y uno de los pilares de su estrategia defensiva.

Esa estrategia se basa en tres elementos principales:

  • misiles de largo alcance,
  • plataformas móviles de lanzamiento,
  • infraestructura subterránea conocida como “ciudades de misiles”.

Estas instalaciones, excavadas en montañas o bajo tierra, están diseñadas para proteger los arsenales frente a ataques aéreos y permitir lanzamientos rápidos en caso de conflicto.

Escalada militar

El uso por primera vez de este misil balístico en combate ocurre en un contexto de creciente confrontación regional. Antes de esta ofensiva, la Guardia Revolucionaria ya había ejecutado otra serie de ataques con misiles balísticos y drones contra centros de mando estadounidenses y objetivos estratégicos en la región, extendiendo el radio de impacto hacia los Emiratos Árabes Unidos.

Desde Israel, el ministro de Exteriores Gideon Sa’ar aseguró que la campaña militar continuará hasta eliminar lo que calificó como “amenazas existenciales” provenientes del armamento iraní.

Mientras Israel anuncia nuevas oleadas de bombardeos contra rampas de lanzamiento en el oeste de Irán, la entrada en combate de misiles balísticos de combustible sólido marca un salto cualitativo en la dimensión técnica del enfrentamiento.

La evolución del conflicto confirma una tendencia que los institutos de análisis militar vienen señalando desde hace años: el poderío balístico de Irán —basado en alcance, movilidad y capacidad de saturación— se consolidó como uno de los factores centrales del equilibrio estratégico en Medio Oriente.