El presidente de EE.UU., Barack Obama, dijo hoy en su discurso radial que “existen múltiples formas de resolver este problema” en referencia a la deuda estadounidense que puede desencadenar un default el próximo martes 2.

Por su parte, los demócratas del Senado redoblan sus esfuerzos por evitar el devastador cese de pagos e intentan dar un nuevo impulso a su plan para reducir el déficit, a fin de lograr un ansiado compromiso con el dividido Partido Republicano.

Las profundas diferencias dificultan un pacto mientras los líderes demócratas han acusado a sus contrapartes republicanos de obstruccionismo, menos de 100 horas antes de que el Gobierno se quede sin fondos para pagar sus cuentas.

“El Congreso debe hallar un terreno común sobre un plan para lograr el apoyo de ambos partidos en la Cámara baja. Y tiene que ser un plan que yo pueda firmar el martes”, sostuvo.

La dramática saga por el límite de deuda se movilizó al Senado el viernes por la noche, después de que la Cámara de Representantes - controlada por los republicanos - aprobara un proyecto de ley sobre recorte del déficit, poniendo fin a semanas de inercia política.

Tal como se esperaba, el Senado de mayoría demócrata rechazó de inmediato el proyecto de ley, pero la veloz aprobación del texto en la Cámara baja aumentó la esperanza de que pueda formar parte de un compromiso final.

Sin embargo, la atmósfera en el Senado se enfrió rápido, luego de que los líderes demócratas acusaron amargamente al jefe de los republicanos en la instancia, Mitch McConnell, de negarse a dialogar con ellos.

El Gobierno podría quedarse sin fondos para pagar todas sus cuentas el martes, a menos que el Congreso acuerde elevar el límite de deuda de u$s 14,3 billones.

“El país está en crisis. Este no es momento para la política habitual”, declaró en una conferencia de prensa el senador demócrata Charles Summer.

Fin de semana clave

Pese a la severa retórica, existen esperanzas de que las múltiples negociaciones lleven a un compromiso durante el fin de semana. Los demócratas dicen que muchos republicanos están dispuestos a alcanzar un consenso incluso si McConnell se niega.

McConnell quiere estar seguro de que la Casa Blanca garantice que cualquier plan final sobre el déficit será promulgado por Obama, afirman asesores republicanos.

El mundo ha seguido de cerca con creciente alarma las discusiones políticas en Washington mientras la mayor economía global se acerca a una cesación de pagos sin precedentes, amenazando con generar caos en los mercados financieros.

Los mercados estadounidenses afrontaron su peor semana en un año, cuando la incertidumbre llevó a los inversores a alejarse de activos riesgosos e hizo que el dólar se derrumbara a un nivel récord frente al franco suizo, una moneda considerada estable.

El panorama podría ser mucho peor si el acuerdo sobre la deuda estadounidense no está casi aprobado para el momento en que los mercados abran el lunes.

Un pacto tardío también eleva el prospecto de que Estados Unidos pierda su valiosa calificación crediticia AAA, algo que podría remecer a los mercados y elevar los costos de créditos para los estadounidenses, que aún afrontan una tasa de desempleo superior al 9%.