La amenaza formulada durante semanas por Irán sobre el control del Estrecho de Ormuz se materializó este lunes con una serie de ataques contra embarcaciones y un puerto petrolero en los Emiratos Árabes Unidos, en una nueva escalada del conflicto que enfrenta a Teherán con Estados Unidos e Israel.
Los ataques se produjeron en paralelo al lanzamiento por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de una operación destinada a reabrir el paso marítimo, bloqueado en gran medida desde el inicio de las hostilidades. La iniciativa, denominada “Proyecto Libertad”, busca permitir el tránsito de buques comerciales por una de las rutas energéticas más sensibles del mundo.
Sin embargo, la reacción iraní fue inmediata. Buques mercantes resultaron alcanzados y un puerto petrolero en Emiratos Árabes Unidos quedó envuelto en llamas tras ataques con drones y misiles, en lo que constituye la mayor escalada desde el alto el fuego acordado semanas atrás.
La agencia británica de seguridad marítima UKMTO reportó que al menos dos embarcaciones fueron atacadas frente a la costa emiratí, mientras que la petrolera estatal ADNOC confirmó que uno de sus buques fue alcanzado por drones iraníes.
Un intento fallido de reabrir el paso
La operación estadounidense buscó romper el bloqueo que Irán mantiene sobre el estrecho, por donde antes del conflicto circulaba cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo.
Trump anunció la misión en redes sociales, en lo que representó el primer intento de utilizar poder naval directo para garantizar la navegación en la zona. No obstante, el resultado inicial estuvo lejos de lo esperado: no se registró un aumento significativo del tránsito marítimo y, en cambio, se produjo una demostración de fuerza por parte de Teherán.
El ejército estadounidense aseguró que dos buques mercantes de su país lograron atravesar el estrecho, aunque no precisó el momento. Irán, por su parte, negó que ese cruce haya ocurrido.
Versiones cruzadas y tensión militar
La jornada estuvo marcada por versiones contradictorias entre las partes. Washington informó haber destruido seis embarcaciones iraníes, mientras que Teherán rechazó esa afirmación.
El almirante Brad Cooper, jefe de las fuerzas estadounidenses en la región, señaló que había “aconsejado encarecidamente” a Irán mantenerse alejado de los activos militares estadounidenses involucrados en la operación.
En paralelo, autoridades iraníes difundieron un mapa que, según afirmaron, ampliaba el área marítima bajo su control más allá del estrecho, abarcando sectores cercanos a la costa de Emiratos.
Impacto en el transporte y la energía
Corea del Sur informó que uno de sus buques mercantes sufrió una explosión e incendio dentro del estrecho, mientras que Emiratos calificó los ataques como una “grave escalada” y advirtió que se reserva el derecho a responder.
Pese al despliegue militar, no hubo señales de que el tráfico marítimo se normalizara. Las principales navieras indicaron que esperarán a que exista un acuerdo más amplio antes de retomar operaciones en la zona.
El conflicto ya provocó una disrupción sin precedentes en el suministro energético global. Desde el inicio de la guerra, hace dos meses, Irán logró bloquear en gran medida el paso de buques extranjeros, generando la mayor interrupción registrada en el comercio mundial de petróleo y gas.
Estrecho de Ormuz: un punto crítico que vuelve al centro de la escena
El estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán, conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y constituye el principal corredor de exportación energética de Medio Oriente. Su control es considerado estratégico, no solo por los países de la región, sino también por las principales potencias globales.
Tras un alto el fuego que había reducido momentáneamente la tensión, los enfrentamientos de este lunes evidenciaron que la disputa por esa vía marítima continúa siendo el núcleo del conflicto y un factor de inestabilidad para los mercados internacionales.
La magnitud de los ataques y la respuesta militar refuerzan la incertidumbre sobre la posibilidad de restablecer el tránsito en el corto plazo, mientras miles de embarcaciones permanecen a la espera de condiciones seguras para cruzar.