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En su apogeo, la Unión Soviética decidió encarar una gigantesca transformación en Asia Central. El plan buscaba aprovechar el caudal de dos grandes ríos para llevar agua a regiones áridas y convertirlas en extensas zonas de cultivo.

La estrategia cumplió en ampliar la superficie agrícola y aumentar la producción de algodón. Sin embargo, el agua dejó de alimentar el Mar de Aral, un enorme lago interior ubicado entre los actuales Kazajistán y Uzbekistán.

El resultado fue una transformación que todavía sorprende. 67.000 kilómetros cuadrados de agua quedaron completamente secos y antiguos puertos alejados de la costa y barcos pesqueros abandonados sobre lo que alguna vez fue el fondo del lago.

El Mar de Aral que se perdió por obra de la Unión Soviética

Antes de comenzar el proyecto soviético, el Mar de Aral era considerado el cuarto lago más grande del mundo. Su existencia dependía principalmente del Amu Darya y el Syr Darya, dos ríos que recorrían grandes distancias por las zonas áridas de Asia Central antes de desembocar en sus aguas.

El agua dejó de alimentar el Mar de Aral, un enorme lago interior ubicado entre los actuales Kazajistán y Uzbekistán (Fuente: Wikimedia Commons).Wikimedia Commons

La actividad pesquera había generado una economía de la que dependían numerosas comunidades. Con la progresiva retirada del agua, esa estructura desapareció y el antiguo fondo terminó convertido en el desierto de Aralkum.

Los campos de algodón cambiaron el paisaje para siempre

Para llevar adelante el plan agrícola se construyeron canales, represas y otras obras destinadas a desviar grandes volúmenes de los dos ríos. El sistema permitió irrigar tierras que antes eran improductivas, pero redujo drásticamente el caudal que llegaba al lago.

Según datos de la NASA, aproximadamente medio siglo después el Mar de Aral había quedado reducido a cerca de una décima parte de su extensión original. La exposición del fondo también liberó sales y restos de productos utilizados durante décadas en la agricultura, que fueron transportados por el viento mediante tormentas de polvo.

Las obras también cambiaron el clima y puso en riesgo a la población

La desaparición del agua también alteró las condiciones climáticas locales, con inviernos más fríos y veranos más cálidos y secos. Mientras tanto, la contaminación del polvo afectó al ambiente y generó riesgos para las poblaciones cercanas.

El sistema permitió irrigar tierras que antes eran improductivas, pero redujo drásticamente el caudal que llegaba al lago (Fuente: Wikimedia Commons).Wikimedia Commons

El lago terminó dividido principalmente entre el Aral Norte, en Kazajistán, y el Aral Sur, vinculado mayoritariamente con Uzbekistán. La construcción de la presa Kok-Aral permitió conservar parte del agua en el sector norte y recuperar parcialmente la pesca, mientras que el sector sur sufrió un deterioro mucho mayor y llegó a secarse por completo en algunas zonas en 2014.