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Para millones de personas en todo el mundo, la jornada no comienza formalmente hasta percibir el aroma del café recién hecho. Lejos de limitarse a ser el combustible energético favorito para arrancar el día, esta infusión milenaria acumula cada vez más evidencia científica sobre sus propiedades ocultas.

En esta línea, el reconocido médico y epidemiólogo británico Tim Spector profundizó en los efectos que tiene esta bebida sobre el organismo, destacando un beneficio clave para la salud digestiva.

A partir de una investigación a gran escala que evaluó la microbiota de más de 22.000 pacientes distribuidos en 25 países, el especialista evidenció una clara correlación: “Quienes toman café de forma habitual poseen un microbioma intestinal notablemente más diverso que aquellos que no lo consumen”, concluyó. Los detalles.

Más allá de la cafeína: polifenoles y química digestiva

El trabajo científico analizó cómo los componentes del café interactúan con las bacterias que habitan en el sistema digestivo. Lejos de atribuir el fenómeno únicamente al efecto estimulante de la cafeína, los expertos apuntan a la compleja estructura química de la bebida, rica en polifenoles y compuestos de origen vegetal.

Estas sustancias actúan como un sustrato que estimula y nutre a determinados grupos bacterianos beneficiosos. De hecho, los datos revelaron que incluso opciones como el café descafeinado conservan la capacidad de generar modificaciones positivas en los perfiles microbianos, dado que gran parte de estos fitoquímicos llegan intactos al intestino.

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El impacto metabólico y cardiovascular

Para Spector, comprender esta interacción bioquímica ayuda a entender por qué los consumidores frecuentes de café suelen arrojar mejores indicadores en materia de salud metabólica y cardíaca. Una mayor diversidad en la flora intestinal se traduce habitualmente en una mejor regulación de los procesos inflamatorios, un control más eficiente de la glucosa y una protección general frente al estrés oxidativo.

Sin embargo, los especialistas advierten que la clave se encuentra en la moderación y en la forma de consumirlo. Añadir grandes cantidades de azúcares refinados, jarabes o excesivos lácteos grasos puede neutralizar los beneficios potenciales que los compuestos del café otorgan de manera natural al organismo.