En Argentina, el Código Civil y Comercial de la Nación contempla situaciones concretas en las que un testamento puede ser declarado nulo por un juez, ya sea en su totalidad o en alguna de sus cláusulas.
Conocer esos casos puede marcar una diferencia enorme para los herederos que sienten que fueron perjudicados por la última voluntad de un familiar.
La impugnación de testamento es la acción judicial para cuestionar la validez de un testamento por causales como incapacidad del testador, vicios de consentimiento o incumplimiento de formalidades legales.
Solo pueden impugnar quienes tengan un interés legítimo en la sucesión, como herederos legales perjudicados, legatarios afectados o acreedores del causante.
Las tres causas más frecuentes de nulidad del testamento
Los tres escenarios más frecuentes son los siguientes:
El primero, el testador no tenía capacidad al momento de firmarlo, es decir, no tenía plena razón al momento de disponer de sus bienes, el testamento puede ser declarado nulo por incapacidad mental.
La carga de la prueba recae sobre quien impugna el acto. Para acreditarlo, los herederos deben presentar documentación médica que demuestre que la persona no se encontraba en condiciones de comprender el acto que estaba realizando, ya sea por demencia, deterioro cognitivo severo, intoxicación u otro estado que alterara su conciencia en ese momento.
También es nulo el testamento otorgado por persona judicialmente declarada incapaz. Si existe una sentencia de incapacidad previa a la firma del documento, la nulidad opera de pleno derecho.
El segundo caso es si el testador redactó bajo presión, engaño o coacción. El testamento puede ser impugnado si se demuestra que fue otorgado bajo violencia o coacción, es decir, que el testador fue forzado a otorgarlo; bajo error, si actuó bajo una creencia falsa sobre hechos relevantes; o bajo engaño o fraude, si fue manipulado para incluir disposiciones contrarias a su verdadera voluntad.
Este es uno de los casos más difíciles de probar en la práctica, ya que requiere evidencia concreta sobre la situación en la que se firmó el documento. Los testimonios de personas cercanas al testador en sus últimos años, sumados a informes médicos y psicológicos, son las pruebas más valoradas por los jueces en estos casos.
El tercer caso es por incumplir la porción legítima de los herederos forzosos. La preterición ocurre cuando un heredero forzoso es omitido en el testamento y no recibe la porción legítima que la ley le garantiza. En Argentina, los herederos forzosos son los hijos, los padres y el cónyuge. Ningún testamento puede privarlos de su parte.
Qué pasa si el testamento es declarado nulo
Las causas de nulidad absoluta incluyen la incapacidad del testador, los defectos formales graves y las disposiciones ilícitas.
La nulidad relativa, en cambio, surge por vicios del consentimiento, influencias indebidas o testigos no aptos, y afecta solo a quienes fueron perjudicados.
Cuando un testamento es declarado nulo, los bienes del fallecido se distribuyen de acuerdo con las reglas de la sucesión intestada. La nulidad puede ser total o parcial, dependiendo de si el vicio afecta la totalidad del testamento o solo una parte de él.
El plazo para impugnar un testamento es de cinco años desde su conocimiento o del interés en la sucesión. Pasado ese tiempo, la acción prescribe y el documento queda firme.