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Una enorme estructura circular escondida bajo el mar, cerca de las Islas Malvinas, podría cambiar lo que se sabe sobre la historia geológica de la región.

El geólogo Maximiliano Rocca sostiene que se trata de un posible cráter de impacto de 250 kilómetros de diámetro.

Sin embargo, después de más de dos décadas de estudio, la hipótesis sigue sin poder comprobarse por un motivo muy concreto: nunca se consiguió financiamiento para perforar la zona.

Qué es el “Cráter de Impacto Malvinas”

La formación fue detectada a partir de un mapa de anomalías gravimétricas elaborado en 1997 por el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), que mostraba una estructura circular en el noroeste del archipiélago.

Según la hipótesis de Rocca, la formación presenta un anillo de valores gravimétricos positivos de 250 kilómetros de diámetro, que rodea una zona central con una señal magnética negativa. Esa combinación, para el investigador, es compatible con el impacto de un asteroide o cometa de grandes dimensiones.

Según la hipótesis de Rocca, la formación presenta un anillo de valores gravimétricos positivos de 250 kilómetros de diámetro, que rodea una zona central con una señal magnética negativa.

La estructura recibió el apodo de “Rosa de las Malvinas”, por la forma que toma la anomalía magnética en los mapas geofísicos, similar a una rosa de los vientos.

De confirmarse, el cráter podría vincularse con un impacto ocurrido hace 252 millones de años, coincidiendo con la mayor extinción masiva de la historia del planeta, conocida como la Gran Mortandad, en la que desapareció cerca del 90% de las especies marinas y el 70% de las terrestres.

La comparación con el cráter de Chicxulub, en la península de Yucatán, México, resulta casi inevitable por el tamaño de ambas estructuras. Sin embargo, la hipótesis sobre las Malvinas apunta a un episodio muchísimo más antiguo que el de Chicxulub.

El origen de esta investigación se remonta a 2002, cuando Rocca comenzó a estudiar la formación después de conocer un trabajo del científico estadounidense Michael Rampino, que ya había planteado la posibilidad de un cráter de impacto en la zona.

Por qué la hipótesis sigue sin confirmarse

El principal obstáculo es que la estructura está bajo el océano y nunca fue perforada para analizar sus rocas de forma directa. Los mapas gravimétricos y magnéticos aportan indicios, pero no reemplazan una muestra física.

Para confirmar científicamente un impacto de este tipo, los especialistas suelen buscar minerales sometidos a presiones extremas y otras alteraciones típicas de eventos de altísima energía, algo que solo se puede verificar con una perforación.

Según explicó el propio investigador, el proyecto nunca logró el respaldo económico necesario para llevar adelante ese estudio. Por eso, la investigación se mantiene abierta desde hace más de veinte años, sin poder pasar de la hipótesis a la comprobación.

Los avances tecnológicos en exploración submarina, con vehículos de alta precisión y nuevas técnicas de prospección geofísica, podrían facilitar en el futuro un estudio más profundo de la zona.

Hasta que eso ocurra, el Cráter de Impacto Malvinas sigue siendo, para la comunidad científica, una de las hipótesis más llamativas y menos comprobadas sobre el pasado geológico del Atlántico Sur.

El estudio de estructuras submarinas de esta escala requiere, además, especialistas de distintas disciplinas: geólogos, geofísicos y expertos en impactos planetarios, que podrían aportar miradas complementarias.

Por ahora, la ciencia tiene una anomalía geofísica identificable en los mapas, pero todavía no una respuesta definitiva sobre su origen.