La demencia afecta a más de 57 millones de personas en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se trata de un síndrome que afecta principalmente a los adultos mayores y que provoca un deterioro de las funciones cognitivas, con consecuencias en la memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar actividades cotidianas.
Por ese motivo, la prevención de la demencia despierta cada vez más interés entre la población y los especialistas. En ese sentido, el reconocido neurólogo Conrado Estol (@dr.conradoestol) explicó en su cuenta de Instagram cómo un hábito de la infancia, ir a la escuela, puede influir en el riesgo de desarrollar esta enfermedad décadas más tarde.
Cómo influye la educación en el riesgo de demencia
“Lancet mostró que para disminuir riesgo de demencia hasta 50% lo primero que haces en la vida es ir al colegio”, explica Conrado Estol. Y agrega: “Ir al colegio incide significativamente en que 60 años después tengas menos riesgo de tener demencia”.
De esta forma, el especialista aclara que el colegio no solamente es una salida laboral, “sino que es una reserva cognitiva para no tener una enfermedad de discapacitante más severas que existen”.
El informe publicado en The Lancet en 2024 analizó la evidencia científica disponible sobre los factores que influyen en el riesgo de desarrollar demencia. La Comisión identificó 14 factores de riesgo modificables, entre ellos el bajo nivel educativo durante la infancia, la pérdida auditiva, la hipertensión y la inactividad física.
Los investigadores estimaron que abordar estos factores podría prevenir o retrasar el 45% de los casos de demencia en el mundo. En el caso de la educación, explican que el aprendizaje durante los primeros años de vida contribuye al desarrollo de la reserva cognitiva, que ayuda al cerebro a afrontar mejor los cambios asociados con el envejecimiento.
Es importante aclarar que el informe no demuestra que ir a la escuela evite por sí solo la demencia, sino que una mayor educación se asocia con un menor riesgo a largo plazo.
Cómo afectan las pantallas y la inteligencia artificial a la atención y la memoria
El especialista también abordó el dilema del uso de las pantallas y la inteligencia artificial. Si bien estas tecnologías facilitan muchas tareas, sus efectos sobre la capacidad de atención y aprendizaje continúan siendo objeto de estudio, especialmente durante la infancia.
“La Argentina es el segundo país con más distracción de alumnos por dispositivos en el mundo”, comparte Estol. Luego, hace referencia a una investigación del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos.
“Cuando escribían algo con inteligencia artificial se olvidaban inmediatamente lo que habían escrito”. En ese sentido, el neurólogo concluye: “La huella de la memoria queda cuando te forzaste”.
Qué investigó el MIT
Los investigadores trabajaron con 54 participantes, divididos en tres grupos: uno utilizó ChatGPT para escribir ensayos, otro recurrió a un buscador y el tercero escribió sin herramientas externas. Midieron la actividad cerebral mediante electroencefalografía (EEG) y evaluaron distintos aspectos de la memoria y la producción escrita.
Los resultados mostraron que quienes utilizaron ChatGPT presentaron una menor conectividad cerebral durante la tarea y tuvieron más dificultades para recordar o reproducir con precisión sus propios textos. Sin embargo, se trata de una investigación preliminar, con una muestra pequeña, por lo que sus conclusiones deben interpretarse con cautela.