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La espera terminó. Este miércoles 1 de abril, el cohete más potente de la historia, el Space Launch System (SLS), despegará desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida. Pero entre los cuatro astronautas y la tecnología de punta de la NASA, hay un pasajero que lleva la bandera celeste y blanca: ATENEA, el microsatélite argentino que marcará un hito para la ciencia nacional.

Argentina no solo participa como espectador, sino que es el único país latinoamericano invitado por la NASA para integrar esta misión histórica, formando parte de un grupo selecto junto a Alemania, Corea del Sur y Arabia Saudita.

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ATENEA es un microsatélite de tipo CubeSat de 12 unidades (aproximadamente 30x20x20 cm). Aunque su tamaño es similar al de una caja de zapatos, su misión es estratégica. Por primera vez, tecnología desarrollada íntegramente en el país operará a 70.000 kilómetros de la Tierra, duplicando la distancia a la que orbitan los satélites de telecomunicaciones convencionales.

El despliegue ocurrirá unas cinco horas después del lanzamiento. Una vez que la cápsula Orion se separe de la etapa superior del cohete, ATENEA será eyectado para comenzar su propia aventura científica.

¿Qué hará el satélite argentino ATENEA en el espacio?

El objetivo del satélite argentino no es el alunizaje, sino recolectar datos críticos para que futuras misiones, como Artemis III, puedan llevar humanos a la superficie lunar de forma segura. Sus tareas principales incluyen:

  • Medición de radiación: evaluará los niveles de radiación solar y cósmica en el espacio profundo para mejorar los blindajes de futuras naves tripuladas.
  • Navegación de alta precisión: robará un sistema de GPS (GNSS) diseñado para funcionar en altitudes donde las señales terrestres son casi imperceptibles.
  • Resistencia de componentes: validará el comportamiento de placas electrónicas y hardware comercial en condiciones extremas de vacío y temperatura.
  • Comunicaciones de largo alcance: pondrá a prueba los enlaces con las estaciones terrestres en Argentina para garantizar el envío de datos desde distancias críticas.

El desarrollo de ATENEA es el resultado de más de dos años de trabajo coordinado por la CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales). La construcción involucró a los principales pilares del sistema científico nacional:

  • La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) estuvo a cargo del diseño de la plataforma y la estructura, mientras que la Facultad de Ingeniería de la UBA (FIUBA) desarrolló el sistema de gestión de baterías.
  • La CNEA fabricó los paneles solares, y el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR) junto a la empresa VENG se encargaron de las antenas, el cableado y las pruebas de integración.

Toda la operación será seguida en tiempo real desde las estaciones terrestres de Córdoba (Falda del Carmen) y Tierra del Fuego (Tolhuin), donde los científicos argentinos esperan recibir la primera “señal de vida” del satélite apenas sea liberado en el espacio.