

Y bueno papá... Somos de River y en la B tenemos que hacer más viajes. Y encima ahora en el Monumental hay menos recitales y si no aprovechamos los que hay, no llegamos con la guita. Si no te gusta, buscá lugar a otro lado; pero no me jodas con la guita porque la entrada no la pagaste menos de 300 mangos.
La presentación no hacía falta. El hombre, que se había convertido en uno de los dueños por hora de una de las tantas calles cercanas al estadio de River, atajaba el frío con un camperón que tenía el escudo millonario. Y el argumento sobre su necesidad de recaudar fuera por el motivo que fuera tampoco. La estadía recitalera que no supera las cuatro horas que puede demandar todo el trámite que implica llegar con anticipación al estadio, ver el show y retornar al auto que se impuso entre el miércoles y el viernes pasados tocó nada menos que los $100, una cifra que triplica la media que se cobra por una estadía de 12 horas en cualquier estacionamiento porteño, y que dobla el tope que se paga en los garages porteños.
La escena se repitió en la previa de los dos recitales que ofreció en River Justin Bieber (miércoles y jueves), y del show de Eric Clapton (viernes).
De acuerdo con Colliers International, especializada en el mercado inmobiliario, el costo más alto por dejar el auto bajo techo toca en Capital Federal los $ 51, casi la mitad exacta de los trapitos de la zona del Monumental. En tanto, el valor promedio en los garages privados ronda entre los $ 33 y los $ 35, la tercera parte.
De más está decir, pagar la suma requerida por los trapitos no garantiza nada en cuanto al cuidado del coche. Como ya es un clásico, cuando termine el recital y uno regrese a su auto el trapito habrá desaparecido hace rato, por lo que el estado del rodado será toda una incógnita.
La tarifa de $ 100 por dejar el auto litaralmente tirado en la calle a veces no es más que éso ya que se estaciona en una ochava o en la puerta de un garage que supuestamente ya no abrirá sus puertas suena a demasiado, aunque lo cierto es que todos intentan hacer su negocio en cuanto al estacionamiento en días de recitales.
Un ejemplo de ésto es la política impuesta por algunos de los pocos garages privados que hay en cercanías al Monumental. Los días de shows en River pueden inflar sus tarifas hasta los $ 90 sin ningún pudor.
Incluso, los propietarios de casas de la zona, que tienen cochera pero no la utilizan, también sacan provecho del caudal de autos que llega en días de recital. Algunos cobran hasta $ 150, con la salvedad de que se trata de un estacionamiento particular es decir que no cobra por utilizar la vía pública y estará bien resguardado.
En medio de ésto, el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, volvió a impulsar el cambio en el Código Contravencional que prohibe la actividad de los trapitos. La reglamentación actual castiga la imposición de una tarifa por parte de quienes realizan esta actividad, aunque no se hace cumplir.










