

Por Soledad Navarro
La ansiedad y un visible nerviosismo es lo primero que uno intuye cuando escucha del otro lado un hola ¿cómo estás? Lo que sigue es un maremoto de palabras y un sinfín de emociones que tienen como único hilo conductor un diálogo ameno, pese a la distancia lógica que genera el teléfono. Es que para Axel Kuschevatzky esta entrega de los premios Oscar – que se transmitirá el 7 de marzo- será por demás especial. Además de conducir en vivo el evento para toda Latinoamérica por el canal de cable TNT, la película argentina “El secreto de sus ojos , nominada como mejor film extranjero, lo tiene como productor asociado.
Así las cosas, Kuschevatzky asegura que los días previos a su sexta cobertura en la ‘red carpet’ los está viviendo como lo más parecido a un inminente parto.
¿Cómo te preparas para el 7 de marzo?
Es raro, es mi sexta cobertura de los Oscar pero admito que esta vez hay un nervio particular. De por sí, la cobertura en vivo de este evento me pone como loco, sumale encima la nominación del “Secreto… . Estoy hecho una ruina humana. A veces se pretende poner al periodismo en un lugar de cierta objetividad, pero no es así. Jugar al a mí no me importa, me da lo mismo una película que otra, no va. ¿Por qué no me puede gustar una nominación más que otra?. O como en este caso, una película Argentina, dirigida por Campanella, y donde yo intervine, no me puedo hacer el que no me preocupa. No me pasa por al lado.
¿Te gustaría que el Secreto de sus ojos gane o con la nominación alcanza?
Me encantaría que gane. De todas maneras, entiendo que puede perder, y si encima pierde con Michael Haneke (director de la alemana The White Ribbon,) no te podes sentir insultado. Su obra es alucinante. Ya estar en la misma categoría con él, creo que es como en un lugar único. Después ganar o no ganar, hay diferentes instancias, hay todo un proceso en el que intervenís y das lo mejor, pero hay otros momentos en los que ya no podes hacer nada. El momento de la votación, por ejemplo, ya no depende de uno.
¿Tenes algún ritual particular, alguna cábala, ya sea para la cobertura del evento, como para la nominación?
En la previa hablo con la gente que quiero. Con mi familia y con amigos, me tranquiliza mucho. Llamo a mis abuelos que tienen 95 años. Hablo con mi hijo. Igual no puedo evitar los nervios. Es una cobertura importantísima, te ven millones de personas.
¿Hablemos un poquito del “Secreto… “. ¿Cómo llegas al proyecto?
Un día Juan (Campanella) me dice tengo ganas de trabajar con vos. Entonces llegué a mi casa llorando y le dije a mi familia: Me muero, Juan me dijo que quiere hacer algo conmigo. Pese a que somos amigos desde hace más de 10 años, nunca había surgido esto. Así que le propuse seguir conversándolo en el canal (por Telefé) con Alejandro Parra (responsable de la producción de cine del canal), Claudio Villarruel (por entonces director artístico), Bernarda Llorente.
¿Y cómo siguió la historia?
Juan me cuenta que encontró una novela: “La pregunta de sus ojos , de Eduardo Sacheri. Seis meses después del comentario tuvieron lista la primera versión del guión. De ahí en más me dediqué a acompañar a Juan y a Eduardo (el autor de la novela original). Sabía que la película estaba buenísima, cargada de ideas. No era la película media que se produce en la Argentina. Con el texto en la mano charlamos sobre qué nos parecía. Juan aceptó el 99% de mis sugerencias, sabía que aportaba a la historia. De ahí en más la financiación fue más o menos fácil. Los nombres de Ricardo Darín, Pablo Rago y Soledad Villamil aparecieron de entrada. La incorporación de Guillermo Francella vino después. También se sumo el co-productor español de la película, Gerardo Herrero, que maneja la productora Tornasol y empezamos a co-producir con ellos El Secreto.
¿Quién sugirió que Francella hiciera ese papel, una composición tan alejada a su perfil?
Yo fui el nexo por tener una amistad con los dos. Un día nos juntamos los tres a almorzar y entre Juan y Guillermo nació casi un idilio, hablaron de los deseos de trabajar juntos, fue casi una declaración de amor. Así y todo a Juan le costó llegar a pensar en Guillermo para el personaje de….. No cayó enseguida. Hasta que surgió en una charla, y ahí a Campanella se le iluminaron los ojos, de esa manera única, como sólo le pasa cuando una idea lo sacude. Me pidió fotos de Guillermo. A la noche, me reenvió las imágenes retocadas… sin bigote, con peluca, avejentado. Y me preguntó: ¿Vos qué pensás?, ¿Se querrá afeitar el bigote? Lo charló con Darín, a él le pareció una gran idea. Y, después, Guillermo le dijo que sí de una.
Vos debutas como productor asociado en este exitoso proyecto, ¿Eso te suma presión hacia delante?
Más que presión, creo que de acá en adelante mi carrera va a ser un ocaso. Lo del ocaso es casi un chiste porque no me planteo mucho hacia adelante. Iré haciendo lo que vaya surgiendo.
¿Cuándo descubriste tu amor por el cine?
Mis viejos iban mucho al cine, mucho antes de que yo existiera. Te diría que mi amor por el cine es una herencia familiar. Estudié publicidad porque cuando empecé no existía una escuela de cine que a mí me gustara. Eran más bien cursos. Te hablo de los ‘ 80. Laburando en publicidad me di cuenta que lo que había estudiado no tenía nada que ver con lo que me gustaba.
La transmición se realiza el domingo 7 de marzo, a las 21 hs, por TNT.
El pre-show en vivo desde la alfombra roja, a cargo de Axel Kuschevatzky y por Ana María Montero (conductora y corresponsal de CNN en español).










