

Las minas de carbón y el propio nombre del pueblo, Río Turbio, complican el hecho de imaginar paisajes agrestes, sitios de naturaleza inalterada y, mucho menos, pistas de esquí alpino y nórdico. Es que este rincón del extremo sur santacruceño está hecho de paradojas y contrastes que invitan a descubrirlo con ojos de esquiador, pero también de aventurero.
Valdelén es el nombre del centro de deportes invernales ubicado en la zona de la Mina 1, a 4 kilómetros de la localidad de Río Turbio. La superficie esquiable es de más de 100 hectáreas, gran parte de ellas surcadas por senderos para esquí de travesía. La altura máxima del cerro es de 830 metros y el desnivel esquiable es de 250 metros. Para ascender hasta la cota mayor hay disponibles una aerosilla doble que combina con un T bar y un poma para los más experimentados y otro para principiantes.
El pase diario en temporada alta es de $100 para mayores y $85 para menores de 6 a 12 años. Allí mismo, en el complejo Mina 1, hay tres opciones de alojamiento que incluyen una hostería, un complejo de cabañas y un albergue, con precios máximos de $400 (habitación cuádruple).
Los bosques que tapizan las laderas de la sierra Dorotea brindan un marco inmejorable para este pequeño centro de esquí que, como obra del destino, se aloja en las mismas montañas donde nació Río Turbio. Es que, cuando a mediados de los ‘70, algunos entusiastas locales comenzaron a practicar esquí en los alrededores del pueblo, el mismo clima los fue llevando hasta la ubicación actual del cerro; a medida que el deshielo desnudaba a la ciudad, los esquiadores fueron cambiando de sitio hasta dar con la ladera con mayor carga. Era, está claro, la de la Mina 1 que operó desde 1943 hasta 1963. z we
La cuenca carbonífera
En el extremo sur oeste de la Argentina continental la figura de El Calafate acapara las miradas de los viajeros. Pero aún más al sur, las pequeñas localidades de 28 de Noviembre y Río Turbio se erigen como centinelas llenos de historias que contar y con un entorno natural privilegiado. Desde fines del siglo XIX se conocía la riqueza carbonífera de esta cuenca, pero no fue hasta bien entrada la II Guerra Mundial que se hizo necesario explotar este recurso. Pero los años de crecimiento iniciales quedaron atrás y las últimas dos décadas fueron de desinversión en la minería. Allí es donde surge el turismo como alternativa.










