El grupo mexicano Telmex cerró la adquisición de la empresa de telecomunicaciones brasileña Embratel por 360 millones de dólares, y pasó a liderar el negocio de larga distancia de ese país. Para consolidar su posición en el mayor mercado de Latinoamérica –donde ya participa con celulares–, el magnate Carlos Slim compró el 51,79% de las acciones con derecho a voto y el 19,20% del capital de Embratel que MCI, sucesora de la quebrada WorldCom, tenía en la principal telefónica de Brasil. Por esa participación, MCI había pagado u$s 1.900 millones en 1998, cuando la firma fue privatizada.
La transferencia de control a los mexicanos, que en la Argentina controlan CTI Móvil, Techtel y Telmex Argentina –ex AT&T Latin America–, quedará sujeta a la aprobación de las autoridades regulatorias de Estados Unidos y Brasil. Una fuente dijo ayer a Reuters que Telemar, empresa que quedó relegada en la operación, planeaba desafiar la venta a Telmex en una corte de Estados Unidos. Telmex ya está presente en Brasil, a través de su operadora América Móviles que en ese país tiene la marca Claro, segunda firma celular con el 21% del mercado. Además, la gente de Slim participa en la telefónica paulista BCP, una de las más importantes del sur del Brasil.
Con esta operación, Telmex logrará presencia nacional en telefonía fija, mercado en el que sólo tenía presencia con anillos de fibra óptica en algunas ciudades, que apuntaban al mercado corporativo.
Embratel sumará ventas anuales por u$s 2.410 millones a Telmex, que en 2003 obtuvo una facturación de u$s 10.526 millones, un 0,3% menos respecto a 2002. No obstante, la firma de Slim registró u$s 2.022 millones de ganancias, un 10,3% más que en 2002.
Por otro lado, le dará acceso a clientes corporativos, como Citigroup y Shell, que usan los servicios de transmisión de datos y telefónicos de Embratel. La firma con sede en Río de Janeiro opera cinco satélites y tiene 1,07 millón de kilómetros de cables de fibra óptica. Esa red nacional se extiende desde Amazonas hasta Río de Janeiro, y desde la capital Brasilia hasta San Pablo.
Varios meses de pelea
La puja por Embratel había comenzado unos tres meses atrás. Paradójicamente, por aquellos días, Slim estaba combatiendo hombro a hombro contra esa empresa por la compra de AT&T Latin America, que finalmente quedó en poder de los aztecas.
Los analistas coinciden en que el abrupto final de aquella operación fue un baldazo de agua fría para las esperanzas de resurrección de Embratel, luego de que WorldCom se viera inmersa en uno de los mayores procesos de bancarrota de la historia. Con este antecedente, los analistas preveían que Telmex sería escogida para la adquisición de Embratel. La empresa mexicana fue la única extranjera que participó de la contienda. En el camino quedaron dos grupos brasileños, uno formado por Telemar, Telefónica y Brasil Telecom, y otro encabezado por Telos, el fondo de pensiones de los funcionarios de Embratel.