El acuerdo de emergencia que permitió el viernes levantar los piquetes de tamberos contra las usinas lácteas será revisado hoy por representantes del sector y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quien antes había pretendido imponer un tope más bajo al precio de la leche cruda para evitar aumentos en las góndolas. El Gobierno busca ahora extender el plazo del entendimiento y evitar nuevas subas al consumidor, que los lecheros adjudican a la industria y a las cadenas de super e hipermercados.

Más allá del malestar de Moreno, quien convocó a los tamberos por celular el mismo día en que se firmó el entendimiento a sus espaldas, los productores empezaron a llegar anoche a Buenos Aires con la idea de refrendar lo pactado el viernes con la industria, bajo el paraguas del gobernador santafesino Hermes Binner. “Ya hay un acuerdo privado. No tenemos nada que acordar. Viajamos solamente para acudir a su llamado , desafió anoche ante El Cronista uno de los directivos de la Mesa Nacional de Productores de Leche, Roberto Socín.

Los productores se verán entre sí esta mañana, antes de acudir por la tarde al despacho del polémico guardián de la inflación, donde también estará el secretario de Agricultura, Javier de Urquiza. En la madrugada del viernes lograron que la industria mantenga por este mes el precio que les pagaba el mes pasado, de 83 centavos en promedio. Moreno había querido rebajarlo a 73 centavos y el ministro de Economía, Martín Lousteau, lo había fijado en 78, lo cual desató las protestas y los bloqueos de fábricas.

En principio, según especulaban los tamberos, el secretario de Comercio aceptaría extender a todo el país lo acordado en Santa Fe. Pero en los hechos, los productores de Buenos Aires, Córdoba y Entre Ríos ya iniciaron sus contactos con las respectivas administraciones provinciales a fin de replicar en cada distrito lo acordado en tierras de Binner, con un aval a medias del gobierno central.

Con la mirada puesta en abril o mayo, cuando el fin del verano reduce la producción por falta de pasturas, Moreno procurará por su parte conseguir un valor estable en el tiempo y un incremento en la cantidad de fluido que reciben las industrias.

“Acá el peligro es el invierno que viene. El sector industrial lo sabe y por eso aceptó el acuerdo , apuntó el presidente de la Unión General de Tamberos (UGT), Guillermo Draletti. El coordinador de Lechería de Federación Agraria Argentina (FAA), Guillermo Giannassi, opinó que “este acuerdo podrá aguantar un mes o dos, pero los valores se tienen que ir adecuando a las subas de costos .

Los productores niegan ser responsables de las subas de este mes –del 5% para los lácteos más caros– y señalan al resto de los eslabones de la cadena. En especial a los supermercados, que recientemente celebraron haber recuperado sus márgenes de rentabilidad récord de la década del ’90.

En el Gobierno acusan a los productores de querer aprovechar el alza del precio internacional de la leche en polvo –superó los u$s 4.000 por tonelada en Australia, por caso– para incrementar sus beneficios. Por eso aplican un precio de referencia (tope) de u$s 2.770 por tonelada para el 20% de la producción local que se exporta.

Pero una de las ofertas que extendería Moreno hoy a los tamberos, según versiones que circularon ayer, es la de eliminar las retenciones para la producción adicional de quienes incrementen más del 5% sus volúmenes entregados. Sería una virtual ‘cuota Hilton’ lechera, similar a la que administran los frigoríficos con la venia oficial para vender cortes de carne caros a mercados de alto poder adquistivo.

La posible propuesta no aplaca la desconfianza de los tamberos. “Es un tecnicismo difícil de controlar. La gente quiere más claridad , opinó ante El Cronista Gianassi, uno de los dirigentes que lideró los piquetes de la semana pasada. También advirtió que si continúa creciendo el consumo doméstico con la producción estable, el saldo exportable se recortará drásticamente en poco tiempo.

Para Draletti, no sólo hay que negociar el precio en los tambos. “Otro tema pendiente es el destino del fondo lácteo, que tiene u$s 70 millones , aclaró.

Eso se cruza con el otro tema que preocupa al Gobierno: no tener que subir los subisidios para el mercado interno. Hoy salen del fisco 30 centavos de los 83 que cobran los tamberos por litro.