Como una forma de respuesta a la agresiva política de precios que recientemente presentó en el país su colega brasileño Gol, la línea aérea TAM acaba de relanzar el TAM Mercosur Air Pass. Este servicio le permite a los viajeros europeos y estadounidenses conocer un mínimo de dos y un máximo de cuatro países de la región en un lapso que va desde los 7 a los 30 días, con costos hasta un 40% más bajos que el que podrían conseguir contratando los vuelos en forma independiente.

El sistema no sólo les otorga la posibilidad de volar desde su ciudad de origen a Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Chile, sino también la de viajar entre esos países.

El mínimo de millas que prevé son 1.200, con un valor de 225 dólares (sin tasas ni impuestos), mientras que el máximo son 7.200, a 870 dólares.

Actualmente, la compañía brasileña opera 15 frecuencias diarias desde Ezeiza: nueve a San Pablo, dos a Río de Janeiro, una a Porto Alegre y las restantes a Curitiba y Brasilia.

TAM, que traslada 12,5 millones de pasajeros y tiene una participación de 41,5% en Brasil, cerró el 2004 con ventas cercanas a los u$s 100 millones.

Mientras tanto, Varig, la línea de bandera brasileña con la que TAM mantiene un acuerdo de códigos compartidos, sigue debatiéndose entre la vida y la muerte.

Ayer, el presidente de la compañía, Carlos Luiz Martins, pidió la participación del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes) para refinanciar su deuda, calculada en unos u$s 1.800 millones.

En diciembre, la Justicia brasileña dijo que el Estado debía indemnizar a Varig con unos u$s 825 millones por supuestos perjuicios en el congelamiento de tarifas dictada entre 1985 y 1992.