La elección de dejar los desarrollos de aplicaciones en manos de una software factory no es exclusiva de aquellos que no cuentan con recursos internos o prefieren prescindir de paquetes de soluciones, sino también de quienes, pese a esto, apuestan a los desarrollos a medida.
Un ejemplo es el de Repsol YPF, que cuenta con un equipo de 140 profesionales de sistemas. Su gerente de Servicios de Desarrollo para Latinoamérica, Julio Quintana, afirma: "Siempre necesitamos desarrollos a medida, aunque dentro de lo posible buscamos paquetes que solucionen temas puntuales, al ser una empresa muy grande siempre es necesario acompañar la complejidad de los negocios".
En proyectos de mayor o menor envergadura, la apuesta de las empresas que se inclinan por el desarrollo puertas afuera hace pie en los costos o la especialización que los expertos de una software factory pueden aportar a proyectos específicos.
No obstante, hay quienes optan por la tercerización total, como es el caso de La Caja de Ahorro y Seguro, que no tiene estructura interna de desarrollo y los pone en manos de cuatro proveedores de software factory. De éstos, el que mayor concentración de proyectos cuenta es Millennium 3, que brinda la capacidad de entre 30 y 40 de sus empleados al servicio de esta cuenta.
Según su gerente de Sistemas, Adolfo Ferrario, "por cuestiones de espacio tenía una limitación que hoy ya no tengo, y esta opción me da la libertad de poder desarrollar más y me asegura el mantenimiento de mis sistemas", sostiene. Sin embargo, aclara que "la inteligencia del negocio sigue estando dentro de la empresa; lo que se terceriza es la mano de obra y, mientras ellos administran los recursos, a mí me compensa el costo que supondría tener una estructura propia", concluye. Cada mes, entre los cuatro proveedores de software factory con los que trabaja -prefieren no revelar el nombre de los otros tres-, la Caja destina alrededor de $ 150.000.
Las razones
El caso de Repsol YPF se diferencia en que responde a la tendencia de elegir el trabajo de una software factory para proyectos puntuales. Luego de montar un entorno de seguridad y mejorar sus comunicaciones, la compañía puso sus fichas en Grupo SMS. Dicho desarrollador se encarga de los pedidos de desarrollos web para España desde hace más de un año. Con un monto de U$S 600.000 en el contrato general, Repsol YPF deduce mensualmente el pago por los trabajos realizados por el proveedor.
Según indica Quintana, el factor costos definió la elección de Grupo SMS. "Hubo un concurso de precios y lo ganó –cuenta–; posteriormente se planteó un esquema mixto donde parte del desarrollo se hace internamente aunque con gente contratada". Y asegura que "la tendencia es ir hacia la tercerización de contratos con empresas", finaliza.
Esta elección a veces incomoda, ya que dejar en manos de terceros un desarrollo de alta criticidad puede liberar información del negocio y los sistemas de las compañías, planteando vulnerabilidades en la seguridad.
Para Quintana, de Repsol YPF, "se busca que haya un límite claro cuando un desarrollo es crítico, por lo que el ‘know how’ funcional es del proveedor y nosotros ponemos la arquitectura y el control de calidad, y dejamos a la software factory el desarrollo final, únicamente la codificación", describe.
Marcelo Bianchi, gerente de Sistemas de SMG Life, aclara al respecto que en su caso confía en el proveedor –Cubika, con quien firmaron contratos de confidencialidad y seguridad que garantizan que ninguna información se filtre–. La contratación tiene como fin el desarrollo de una extranet para sus productores y la puesta en marcha de dos pequeños proyectos en los que lleva invertidos $ 50.000. La aseguradora había comprado un paquete para la administración de contenidos que posteriormente necesitó un desarrollo específico en equipo con la software factory.
Bianchi asegura que el costo de esta implementación es similar al de una apuesta puertas adentro. Sin embargo, destaca que las razones que inclinaron la decisión hacia la oferta de Cubika fueron "la disponibilidad de recursos y el conocimiento técnico que ofrecía el proveedor".
A la hora de detallar pros y contras de la contratación de una software factory, el responsable de Sistemas de SMG Life considera que un rasgo negativo es la incertidumbre una vez finalizado el proyecto. "El día después de la implementación con un desarrollo contratado puede derivar en un problema si no hubo una buena transferencia de conocimiento", explica. Entre los puntos a favor, señala que "la fecha de inicio y final es más controlable en la ejecución de los proyectos con software factory que con recursos internos".
En línea con el motivo de elección de una software factory por parte de SMG Life, desde Repsol YPF, Quintana destaca un factor importante de los desarrolladores externos: "Hay un equipo de profesionales que están actualizados y dedicados específicamente a lo suyo, esto hace que se reaproveche un gran porcentaje de soluciones", dice. Pero, enseguida aclara: "Esto nos sirve a nosotros por la cantidad de negocios y cuentas que tenemos, si fuera un solo negocio la reutilización sería mínima".
En tanto, Ferrario, de La Caja, ve como punto negativo que ante una urgencia la necesidad de un interlocutor válido entre programadores y analistas demora las resoluciones. Y apunta que surge "resistencia a este cambio en la forma de trabajar, pero vamos a tener que aprender a trabajar de esta forma".
Ya sea para acompañar la implementación de un paquete, como para la concreción de proyectos puntuales y hasta la tercerización total de los desarrollos, grandes empresas promueven la contratación de factorías que plantean un rendimiento cada vez más específico para enfocar la concentración de los recursos internos al corazón del negocio. Pero, como siempre, la elección dependerá del análisis que cada empresa pueda hacer sobre las ventajas y desventajas que le puede otorgar a su negocio este modelo.