Al finalizar este año, en la Argentina habrá 150 nuevos hoteles, gracias a una inversión de más de 500 millones de dólares realizada por grupos extranjeros y locales. Y lo más interesante es que 35 de ellos se ubican en los segmentos altos, de cuatro y cinco estrellas.
¿Qué tienen que ver estos datos con la provincia de Salta que es de lo que se trata esta nota?
Es que justamente en el corazón del norte argentino se han registrado algunas de las inauguraciones más interesantes, como han sido Patios de Cafayate de la cadena Starwood y otros emprendimientos locales como Posada del Marqués y el Hotel Aldaba. Sumados a alojamientos especiales levantados en los dos años anteriores, estos nuevos hoteles han llevado a Salta a un sitio de privilegio en cuanto a servicios turísticos se refiere. Un crecimiento en cantidad de turistas del 6% respecto a 2004 y 27 inauguraciones sólo en 2005 dan fe de ello.
Rélax con estilo
Hotel boutique es la construcción semántica más repetida hoy en La Linda. Y aunque no todos los establecimientos respondan realmente a este concepto, bien vale para expresar que se trata de sitios refinados, con estilo y de dimensiones que aseguran intimidad y trato personalizado.
En algunos casos, como el de Papyrus, la singularidad se percibe desde antes de ingresar al lobby: su arquitectura moderna se destaca en las laderas del cerro San Bernardo. En los interiores, los muebles de época brindan un contraste especial y bien logrado.
Lo mismo ocurre en las habitaciones, cada una bautizada con el nombre de una flor. Pero a no esperar designaciones sencillas, en Papyrus hasta este detalle se distingue: malva, zinnia, lyllium, allium, iris, viola, ipomea, erodium y silene. Todas cuentan con terrazas que brindan las mejores vistas de la ciudad, mientras que disfrutar de su habitación redonda asegura disfrutar de las mejores postales locales siempre.
Otra de las opciones es resignar las bondades de este mirador lleno de confort para vivir la ciudad desde su propio corazón, es decir, alojándose en un edificio de estilo colonial en pleno centro histórico. Hoteles así hay varios, pero entre los más nuevos se cuenta la Posada del Marqués. Ubicado a tres cuadras de la Plaza 9 de Julio (es decir del viejo cabildo y de la catedral), sus rincones permiten recrear momentos de sencillos placeres. Como los que proveen la sala de lectura El Marqués, un ambiente de corte colonial poblado de tejuelas oriundas de los Valles Calchaquíes donde, además de entregarse a la lectura, se ofrece acceso a la web. Un signo de los tiempos, diría la madre de uno.
En la misma posada, el estilo de la colonia se repite en el Patio Los lamos, donde los aromas que parten del horno de barro despiertan el apetito y los sentidos, efectos estos últimos que también se verifican al ocupar una mesa en la confitería Las Lajas.
Finalmente, entre los estrenos para mencionar, el Hotel Aldaba ocupa un espacio importante. Si se tratara de una película, se podría presentarlo diciendo: de los creadores de Villa Huasi, llega Aldaba. Y no estaría mal, porque de eso se trata: los dueños de Villa Huasi, una tradicional hostería de lujo en la acomodada San Lorenzo (a 10 km. de la capital salteña) desarrollaron esta alternativa urbana a partir de una casona con reminiscencias hispánicas. Apenas seis habitaciones (5 suites y un departamento para 4 personas) aseguran que el tipo de servicio que recibirán los huéspedes hará honor al título de atención personalizada. Y como beneficio de familia, los visitantes tendrán la chance de recorrer en 10 minutos de auto la distancia que los separa de la piscina de 50 metros cuadrados y el putting green de la hostería Villa Huasi.
Toque internacional
La llegada de las grandes cadenas a un destino son un signo de buena salud. Así se puede tomar el desembarco de Sheraton en la ciudad con un hotel de 145 habitaciones ubicado en el elegante barrio del Monumento a Martín Miguel de Güemes. El enorme edificio contrasta con el estilo de los alojamientos antes mencionados y, sin embargo, sus atractivos diferentes resultan igualmente tentadores. Especialmente si uno se anima a explorar terrenos inciertos como la nouvelle cuisine salteña (una excursión gastronómica para recomendar) en el restaurante Las Arcas. Una propuesta gourmet en Los Cardones y otra italiana en Terracota completan un trío imperdible.
Además, en este nuevo Sheraton (el último en inaugurarse en Argentina) la mención del Neptune Pool & Fitness Center remite a las bondades de sus pares de Mar del Plata o Buenos Aires: se trata de un gimnasio totalmente equipado, una piscina con temperatura regulada al aire libre, jacuzzi y una sala de masajes con tratamientos especiales. No llega a ser un spa, pero para eso la misma cadena Starwood tiene un sitio a solo 50 km de un camino magnífico (desde los 100 metros del Valle de Lerma, hasta los 3.500 al final de la Quebrada de Escoipe y luego el descenso hasta Cafayate en tres horas bellísimas).
Patios de Cafayate es el nombre que han dado a la combinación entre hotel y viñedos, cuyo fruto más sabroso es el wine spa. Pero antes un poco de historia.
La familia Michel, tradicional productora vitivinícola de los Valles Calchaquíes, se desprendió de una finca de 370 hectáreas coronada por un casco colonial de 1892. Allí se montó, seis años más tarde, el hotel La Rosa que, en 2005 y en asociación entre el grupo Peñaflor y Starwood mediante, ganó en esplendor para convertirse en Los Patios de Cafayate. Y esta afirmación la rubrican sus 30 habitaciones, algunas con jacuzzi, el restaurante gourmet y, por supuesto, el wine spa, ese sitio en el que los tratamientos se desarrollan con productos elaborados a base de uvas y vino. Ambos, el fruto y su mágico derivado, también se ven resaltados en la vecina Bodega Colomé, ubicada en Molinos, apenas 3 horas de auto más al norte. Este establecimiento pertenece al Hees Group, el conglomerado de Donald Hess, dueño de bodegas en distintos lugares del mundo. En Colomé la gastronomía gourmet combinada con los sabores de maíces, papas y otras delicias andinas como la quinoa o el amaranto, se potencia con los vinos propios de altísimo nivel.
Y por último, al retornar a la capital salteña hay un nuevo mojón en el camino para no pasar por alto. Quizás por el toque diferente que implica que su dueño sea Robert Duvall, o por lo llamativa que es la historia que construyó junto a su esposa argentina varias décadas más joven que él. Lo cierto es que para Travel +Leisure, The House of Jazmines es uno de los alojamientos más románticos del mundo. La apreciación podrá ser atinada o no, pero lo que es seguro es que el sitio tiene un encanto especial que se nota desde el momento en que se avanza por la avenida de árboles centenarios previa a la entrada, o cuando se descubre la empalizada de 100 metros de largo que en esta época embriaga con el aroma de miles de jazmines en flor.
Las 100 hectáreas de la estancia, la decoración refinada y la presencia de la naturaleza dan vida a un sitio en el que la atención personalizada de sus dueños también puede ser una sorpresa para esperar.
Tomás Natiello