

Si durante un viaje a San Pablo el plan pasa por alojarse en un lugar distinto o, simplemente, por encontrar un lugar diferente donde disfrutar de alta gastronomía, los servicios del hotel Unique bien pueden convertirse en la alternativa más memorable. Su diseño interior es impecable y su restaurante gourmet, Skye, definitivamente recomendable; pero lo primero que llama la atención es la estructura construida por Ruy Ohtake (uno de los arquitectos más famosos de Brasil), que conforma un semicírculo plano en la parte superior. El resultado es una silueta similar a la de un inmenso barco que concentra las habitaciones de los huéspedes en la parte alta.
En este distintivo edificio, la gastronomía tiene un ingrediente especial en Skye, comandado por el chef Emmanuel Bassoleil. Está en la terraza, con acceso independiente mediante un ascensor panorámico. Combina algunas de las mejores vistas de la ciudad con el espejo de agua de una pileta, todo rodeado de una segura y completamente transparente cobertura vidriada.
Aquí las variantes para probar surgen de una cocina pensada para reflejar la diversidad cosmopolita de San Pablo, con platos especialmente recomendables de gastronomía francesa, italiana y japonesa. Además, a la noche el deck junto a la piscina se transforma en parte del bar, presentándose como el lugar ideal para relajarse con buenos tragos.
Un edificio único
Este icono arquitectónico ubicado en las inmediaciones del Parque Ibirapuera, al borde del barrio Jardim, es también un hotel boutique consciente de su vanguardismo y, por lo tanto, la decoración es moderna hasta en el más perdido rincón. Se accede a través de una puerta doble monumental de ocho metros de altura a un espacio de 70 metros de largo donde se suceden el lobby, la biblioteca, el bar y espacios tipo living. Al centro de este gran loft se alza un atrio interno de siete pisos (la altura del edificio) cuyo techo es un plano horizontal de vidrio con agua. De noche, ésta se refleja sobre el concreto, generando un efecto que sorprende a quienes bajan de los ascensores, apenas iluminados con luz negra.
La decoración, realizada por el diseñador Joao Armentano, ofrece interiores que pasan del negro al blanco, con un predominio de pureza nívea y materiales innovadores. Una curiosidad: de las 95 habitaciones (tienen de 36 a 312 metros cuadrados) las ubicadas en los extremos del edificio siguen la curva de la pared exterior con muebles que se expanden hacia las esquinas superiores.
Pero no todo es diseño y estilo en Unique. Los servicios para ejecutivos cobran un lugar relevante y eso puede observarse en el generoso espacio destinado a eventos, con capacidad para 1200 personas, en dos subsuelos que suman nada menos que 5000 metros cuadrados. A este lugar se accede desde una entrada aparte, descendiendo por dos escaleras mecánicas. z we










