La remodelación del boliche Rivera Este, en Punta Carrasco, ya es prácticamente un hecho aunque todavía el local no se habilitó por las reglamentaciones que surgieron luego del incendio de Cromañón.
Con una inversión aproximada de $ 1,4 millones se realizó una obra que incluye cuatro restaurantes y una disco con capacidad para 120 personas.
La idea principal fue armar dos accesos independientes: uno para el sector gastronómico y otro para la disco, aunque en el interior del edificio los espacios se intercomunican por medio de una barra oval que actúa como fuelle.
El estudio Gustavo Frate y Asociados fue el encargado de realizar el anteproyecto y de concretarlo con la colaboración del arquitecto Rodrigo Pertierra. También sus colegas Carlos Galli y Marcelo Céspedes participaron de la remodelación del acceso, la fachada y la revalorización de la entrada que estaba casi oculta. “Hicimos un acceso general en el sector gastronómico que es como un gran lobby; un restaurante japonés y los sanitarios , informó Galli, quien también explicó que el acceso se trabajó de manera tal que quedara una planta libre despojada de muebles.
Según detalló Frate (h) –diseñador y desarrollador de la obra– la idea fue que la música de la disco no invadiese el espacio gourmet; por ese motivo, los ambientes fueron separados por un vidrio acústico. Además, se instalaron decks para tener la posibilidad de cenar al aire libre y ventanales para priorizar la vista al río. Así, tanto la vegetación dentro de los distintos espacios como las ventanas amplias y los patios interiores, estuvieron en consonancia con la idea de integrar el exterior con el interior.
El sector de restaurantes se dividió en cuatro propuestas: la de platos japoneses, la de cocina mediterránea, otra típicamente argentina y una cuarta donde se prepararán exquisiteces con sabores criollos en un horno de barro. En cuanto a la disco –también podrá utilizarse para eventos y after hours–, se instaló una pista de baile de pocas dimensiones y un living equipado con chaise long de cuero y mesas de madera.
Jesica Mateu