“Si alguien tenía alguna duda, ha quedado completamente despejada: hay una campaña orquestada de acoso para desalojar a Francisco González de la presidencia de BBVA . Esta opinión de un ejecutivo bancario resume el sentir del sector financiero y del propio BBVA. La información difundida por la Cadena Ser sobre la investigación, promovida por la propia Ser, que está llevando a cabo la CNMV en torno a la venta de FG Inversiones a Merrill Lynch en 1996, supone un salto cualitativo en esa campaña y, según esas fuentes, el primer paso “de la guerra sucia contra González.
En los círculos económicos y en el propio banco ya se vió una mano negra instalada en el mundo político como instigadora de la operación lanzada por Sacyr a finales de noviembre. La constructora pretende hacerse con una participación significativa en BBVA e influir en la gestión.
Clima favorable
Las miradas y los comentarios en privado de la alta dirección del banco se dirigieron entonces a un sector del PSOE y del Gobierno, y más concretamente, sugirió el nombre de Miguel Sebastián, ex director del servicio de estudios del banco y, ahora, asesor económico de José Luis Rodríguez Zapatero, como uno de los impulsores de ese asalto a BBVA. Sebastián no se ha pronunciado públicamente, aunque el Gobierno, por boca de su vicepresidente segundo, Pedro Solbes, negó cualquier intervención en esa operación.
Ante la avalancha de acusaciones sobre un trasfondo político en la operación, Sacyr comunicó a la CNMV que su plan era “una iniciativa propia y estrictamente empresarial . Pese a esa declaración, es obvio que la constructora aprovechó “un momento político favorable . Las elecciones de marzo de 2004 y el cambio de Gobierno creó la sensación de que el nuevo Ejecutivo impulsaría el cambio de los presidentes de las antiguas empresas públicas, todos ellos puestos por el PP tras su llegada al poder en 2006, entre ellos González.
El relevo en la cúpula de Repsol, Antoni Brufau sustituyó a Alfonso Cortina en octubre pasado, se enmarcó dentro de una relación propia entre un accionista importante y su participada, aunque contó con el beneplácito del Ejecutivo socialista.
La intentona de Sacyr se movió por otros derroteros. Según deslizaron los responsables de la constructora, era una operación empresarial que iba a aglutinar a un grupo de inversores, entre los que estaban las antiguas familias de Neguri, resentidas con Francisco González. Incluso, Luis del Rivero, presidente de Sacyr, llegó a ofrecer la presidencia de BBVA a José Ignacio Goirigolzarri, consejero delegado del banco. Estos ambiciosos planes decayeron inicialmente por la negativa del Banco de España a apoyar la operación y ante las dificultades para sumar acciones del banco, aunque Sacyr recibió un espaldarazo inesperado de Solbes el 11 de enero, cuando el vicepresidente económico reclamó un compromiso entre las partes que asegurara la españolidad de BBVA.
Ya quedan pocas dudas de una intervención política. Este sentimiento se ha acrecentado en esta nueva fase de la campaña contra González. En el banco saben desde hace semanas que están circulando por Madrid varios dossiers que intentan implicar a González en distintos asuntos presuntamente turbios. Algunos de los datos que incluyen esos informes sólo han podido salir de organismos públicos. Nuevas sospechas que abonan la convicción de la campaña política contra el presidente de BBVA.
“González y el banco están volcados en desactivar esta campaña; la organización apoya al presidente , afirman en BBVA. Una persona próxima al banquero afirmó: “Si todo lo que tienen es el intento de Sacyr y la venta de FG, no conseguirán echarle del banco . La duda es si aparecerá nueva munición más comprometedora para González o si de la investigación de la CNMV de la venta de FG en 1996 se deriva algún tipo de responsabilidad penal no prescrita.
Nuevo escenario
Es cierto que el PP, cuando ganó las elecciones de 1996, mostró pocas contemplaciones y forzó el relevo de los presidentes de las principales empresas, aún con parte de capital público. Es entendible, incluso, que algunos sectores del PSOE se quieran tomar ahora la revancha y desalojar a esos ejecutivos de sus cargos. Pero, además de que la situación de esas grandes empresas ha cambiado ya son privadas completamente, las formas cuentan. “Si el Gobierno o el PSOE quieren cambiar a los presidentes de BBVA, Telefónica o Endesa, que asuman el coste político de hacerlo y de frente, no a través de oscuras maniobras , señaló una fuente.
Una vez que el asunto ha entrado en la guerra sucia, todo depende de la capacidad de aguante del protagonista. González no parece dispuesto a tirar la toalla. Espera a la junta del 26 de febrero para escuchar el veredicto de sus accionistas.