Tironeado por el Gobierno, por un lado, y por su propio sindicato, por el otro, el líder de los camioneros y de la CGT, Hugo Moyano, mantenía hasta anoche el suspenso en torno del planteo de aumento salarial que debe presentar a los empresarios del transporte ante el Ministerio de Trabajo. El ministro de Planificación, Julio de Vido, le transmitió a Moyano un pedido del presidente Néstor Kirchner para que dilate hasta abril la presentación de la propuesta a la espera de una baja en los índices inflacionarios. Es que en el Gobierno saben que del resultado de la paritaria de los camioneros dependerá buena parte del éxito de la política de contención de los precios.
Pero los argumentos del Ejecutivo, abonados también por la ministra de Economía, Felisa Miceli, chocaron hasta ahora con las exigencias de las bases del sindicato, que incluyen a Pablo Moyano, hijo del líder gremial. La evaluación oficial coincide con la de los empresarios del transporte, para quienes Moyano se encuentra en una disyuntiva entre su histórico accionar como jefe de los camioneros –y en el último tiempo de la CGT– y el pedido de mesura que le hizo el Gobierno.
Es que la semana pasada Pablo Moyano había adelantado que pediría un aumento de entre 30% y 40% pero la presentación formal de la solicitud seguía anoche sin concretarse, tal como confirmaron en el Ministerio de Trabajo. Desde el Gobierno, en cambio, dijeron esperar en cambio que el planteo no supere el rango de 15% a 20%. Un aumento así sólo implicaría incorporar a los salarios básicos de convenio el incremento no remunerativo de 260 pesos acordado a fines del año pasado.
Fuentes sindicales dijeron ayer que De Vido, el funcionario más cercano a Moyano, le expuso en los últimos días la necesidad de suspender por el momento las exigencias salariales, en línea con el pedido que le hizo la Unión Industrial Argentina (UIA) al Gobierno para que se moderen las presiones sindicales. Pero las presiones a Moyano no se agotan allí, ya que sus colegas de la CGT aguardan el inicio de las negociaciones para saber con qué parámetros lanzar sus propias paritarias, tal como ocurría en los ‘70 con el sindicato metalúrgico. Mientras tanto, un dirigente de Camioneros afirmó que restaban pocas horas para la presentación, aunque el trámite lleva más de una semana demorado.
Por su parte, Enrique Corsiglia, directivo de la Federación de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac), alegó que “cualquier aumento en el costo de la mano de obra se va a reflejar en el nivel de los precios del servicio . El impacto en las tarifas es el principal elemento que tuvo en cuenta Miceli para involucrarse en la discusión. Según Corsiglia, los empresarios del transporte ya dieron aumentos que superaron el crecimiento de la actividad y además el sector “hizo una fuerte apuesta a la profesionalización de los choferes .
La paritaria de los camioneros fue ayer el principal tema de debate en la sede porteña de Fadeeac. Algunos dirigentes afirmaron que el costo laboral implica en la actividad entre 10% y 25% y que un aumento de hasta 40%, como anticipó Pablo Moyano, les sería imposible de absorber sin trasladarlo a las tarifas.