La Confederación General del Trabajo le dio ayer al Gobierno 30 días de plazo para modificar el mínimo no imponible de Ganancias o atender alguno de sus reclamos, bajo la amenaza de un principio de enfrentamiento. La organización convocó para el 6 de abril a una reunión del Comité Central Confederal (CCC), su principal instancia deliberativa y que suele ser utilizada como un elemento de presión antes de disponer medidas de fuerza.
Si bien Hugo Moyano avaló el llamado, la decisión tiene que ver más con una concesión del jefe de la central obrera a sus colegas sindicales, quienes le reprochan cada vez más no haber obtenido grandes beneficios de su amistad con el presidente Néstor Kirchner. Además, se resolvió pedirle una audiencia al jefe de Estado para fijar una agenda de trabajo conjunto para 2006, confirmó el secretario de Prensa de la central, Juan Manuel Palacios.
Después de cuatro meses de inactividad, el Consejo Directivo de la CGT volvió a reunirse ayer y dispuso la convocatoria al Comité, algo que no ocurría desde noviembre de 2004, cuando autorizó a la cúpula sindical a tomar medidas de fuerza si el Gobierno no respondía a los planteos de aumento salarial. Aquella advertencia quedó en la nada cuando el Ejecutivo accedió a algunos de los reclamos, como la suba de las asignaciones familiares. Sin embargo, el mero llamado implica una advertencia de que el pacto implícito de no agresión entre Kirchner y la central gremial puede llegar a su fin.
La nómina de demandas que se repasó ayer es la misma del año pasado: la convocatoria al Consejo del Salario; la modificación de Ganancias; una nueva suba de las asignaciones familiares; un aumento para jubilados y estatales, y el pago de la deuda que el PAMI mantiene con las obras sociales. No obstante, la previsible suba del mínimo no imponible antes de abril será suficiente para calmar los ánimos de los sindicalistas y darle aire a Moyano para permanecer al frente de la CGT. El jefe de los camioneros habló por teléfono con la ministra de Economía, Felisa Miceli, para garantizarse la aprobación de la medida.
En los últimos meses, y a pesar de mantener un buen diálogo, los pedidos de Moyano al Gobierno chocaron siempre con la misma pared: Kirchner no quiere tomar ninguna medida que pueda tener impacto en los niveles de inflación. Por eso demoró las modificaciones en Ganancias y pidió a los sindicatos postergar hasta abril la entrada en vigencia de los acuerdos salariales que discuten en paritarias.
Pero ese acuerdo puede costarle al camionero su continuidad en la CGT. Es que además de los cuestionamientos que sufrió en las últimas semanas de algunos de sus colegas, se suma la posible vuelta a la organización de los denominados gordos (jefes de sindicatos poderosos que en julio pasado renunciaron a sus cargos en el Consejo Directivo), gestionada por dirigentes como Luis Barrionuevo, Andrés Rodríguez y Gerardo Martínez con el propósito de acotar el poder de Moyano.
En diálogo con El Cronista, Palacios negó que exista malestar interno en la CGT y explicó la posición oficial con su habitual tono conciliador: “El Comité Central es un órgano estatutario que va a informar a las organizaciones lo hecho hasta ahora. No creo que estemos en condiciones de resolver ningún plan de acción, pero cada dirigente expondrá sus preocupaciones y se verán los pasos a seguir . Y en cuanto al posible regreso de los gordos, dijo que “la CGT está abierta y que “el tema de la unidad es necesario desde todo punto de vista .