Denostados por el Gobierno y silenciados por sus colegas sindicales, los gordos parecen haber encontrado en la reciente crisis de la CGT el hueco que esperaban para recuperar protagonismo. Los líderes de ocho sindicatos poderosos, que renunciaron el año pasado a sus cargos en la central obrera por oponerse a Hugo Moyano, analizarán la semana que viene una oferta para regresar a la estructura gremial con el objetivo de ponerle límites al camionero y modificar la ecuación de poder interno. La movida se producirá en momentos en que arrecian las críticas a Moyano de parte de sus propios aliados, para quienes la cercanía del dirigente al presidente Néstor Kirchner sólo le reportó beneficios a su sindicato.

En tanto, mañana se reunirá la denominada mesa chica de la CGT en un intento por convencer a Moyano de la necesidad de abrir el juego interno y de presionar con mayor firmeza al Gobierno para que ceda a los reclamos sindicales, entre los cuales figuran los demorados cambios en el impuesto a las Ganancias, una suba en las asignaciones familiares y la convocatoria al Consejo del Salario Mínimo.

Además del camionero, integran la mesa chica Luis Barrionuevo (gastronómicos), Andrés Rodríguez (estatales de UPCN), Gerardo Martínez (obreros de la construcción), Juan Manuel Palacios (colectiveros) y José Luis Lingeri (secretario adjunto de la CGT y jefe del sindicato de Obras Sanitarias), entre otros. En ese encuentro se le pondrá fecha a la próxima reunión del Consejo Directivo de la central, prevista en principio para el 14 de marzo, y se le pedirán a Moyano precisiones sobre las gestiones por Ganancias.

También se espera que el líder de los choferes de camiones precise sobre el pedido de aumento salarial que hará su sindicato ante el Ministerio de Trabajo. Es que para los dirigentes el planteo de los camioneros servirá de referencia para sus propios reclamos, toda vez que Moyano acordó semanas atrás con el Gobierno que los sindicatos alineados con la CGT bajarán la presión sobre los empresarios para evitar una carrera inflacionaria entre precios y salarios.

La reunión de mañana y la siguiente del Consejo Directivo serán claves para determinar el nivel de apoyo con que cuenta Moyano para mantenerse al frente de la organización. En las últimas semanas se hicieron cada vez más fuertes las voces críticas de sus propios aliados por haber quedado al margen de los beneficios que el camionero consiguió para su sindicato, entre los que figuran el manejo de la Administración de Programas Especiales (con su control estratégico de los fondos para las obras sociales) y de la Comisión de Legislación del Trabajo de la Cámara de Diputados.

Moyano deberá tomar nota no sólo de esas quejas sino también de la reanudación del diálogo con los gordos. Desde ese sector opositor comentaron que fueron citados para la semana próxima a una reunión con Barrionuevo, Rodríguez y Martínez, para ofrecerles regresar a sus cargos en la CGT a cambio de ocupar además el lugar de Lingeri como secretario adjunto. El núcleo opositor está integrado por Armando Cavalieri (mercantiles), Oscar Lescano (Luz y Fuerza), Carlos West Ocampo (sanidad), Omar Maturano (La Fraternidad), José Pedraza (Unión Ferroviaria), Manuel Pardo (mecánicos), Rodolfo Daer (alimentación) y Diógenes Salazar (telefónicos).

Un integrante de ese sector comentó que la invitación será analizada previo al encuentro, aunque adelantó que dirigentes como Cavalieri y Lescano ya se manifestaron proclives a un acercamiento. Barrionuevo, quien se encargó en persona de organizar la convocatoria, les adelantó a los gordos que su objetivo es que regresen a la CGT para participar en la gestión y forzar que Moyano acepte límites. En esa línea, si el camionero se resiste una de las alternativas será convocar en el mediano plazo a un congreso de la central que elija nuevas autoridades.