

Con la caída de 36% este año en el índice de acciones S&P y el riesgo crediticio en niveles récord, Robert Brown, el presidente de la Universidad de Boston, ha recurrido a medidas drásticas.
Congeló la contratación de personal en la casa de estudios y una suspensión de todos los proyectos de construcción que no se hayan iniciado todavía.
“Considero que es importante actuar de forma preventiva para manejar los potenciales riesgos a corto y largo plazo vinculados a la actual incertidumbre económica , declaró Brown en un correo electrónico dirigido a su staff este mes.
Esta medida es un signo claro de que la crisis financiera global se está empezando a sentir en las facultades y universidades de Estados Unidos. Según un informe reciente realizado por el servicio de inversores de Moody’s, el impacto de la debacle económica y probable recesión puede ser catastrófico para algunas casas de estudios debido a que el restringido mercado de crédito ha aumentado el costo de capital y ha ejercido presión sobre la capacidad y buena voluntad de las familias para pagar las cuotas de la universidad.
Las depresiones económicas tienden a tener un efecto positivo sobre la educación superior porque se crea una demanda contra cíclica: las universidades consiguen alumnos más rápidamente durante una recesión que en épocas normales. Cuando la gente pierde sus empleos, o teme quedar desempleada en el futuro, vuelven a estudiar para obtener un título. “Pero lo diferente hoy es que la crisis económica se combina con una grave contracción del crédito , señaló John Nelson, analista de Moody’s.










