Nassim Taleb, trader de opciones libanés-ame-ricano, acaba de publicar ‘El cisne negro’, éxito editorial inimaginable para un profesional de los mercados.

La ‘magia’, la apasionante aventura del mercado (de la vida) sirve para un análisis clave: la importancia de los sucesos altamente improbables, e impactantes. Como el crac de 1987, cuando Wall Street bajó 25% en un día.

En la vida, no sólo en finanzas, tienen muchísimo sentido las estrategias que busquen activamente al cisne negro positivo -como un crac, si se le apuesta-, dado que las probabilidades son mayores de lo que se cree, y las recompensas son enormes.

En términos académicos, es imperioso que el mercado sea imprevisible porque su proceso consiste en la búsqueda de nueva información. Así, tanto mayores serán las ganancias cuanto mayor sea la novedad.

Mientras la economía mundial pasa un período con avances del PIB cercanos al 4,5%-5% anual, los últimos acontecimientos, con los problemas en el subprime market de EE.UU., vuelven a recordar la inestabilidad de los mercados.

La prima de riesgo, medida por el alza de las tasas de interés a largo, no paró de subir. Una salida generalizada de posiciones de riesgo y del carry trade (endeudamiento en monedas con bajas tasas de interés: yen, franco suizo, etc.) y la elevación consiguiente de las tasas a largo podría doblegar al consumidor americano.

Así, un drenaje de liquidez en EE.UU. provocaría la extensión de la crisis en el mercado inmobiliario. Además, los grandes países prestatarios de EE.UU. (China, Japón y los petroleros) podrían aumentar la diversificación de sus reservas de divisas.

Aclaremos que el volumen mundial de capital, incluye acciones, bonos y depósitos bancarios, llegaría en 2010 a la friolera de u$s 214 billones. 53% sobre su nivel de 2005. En 2006, la venta de acciones y de instrumentos bursátiles llegaron al récord de u$s 680.000 millones, 28% sobre 2005.

En 2006, el capital riesgo captó u$s 322.000 millones en Europa y EE.UU., y la venta de bonos internacionales llegó a u$s 2,86 billones, 13% sobre 2005. Para McKinsey los activos financieros globales subieron 5,3% en 2005, llegando a u$s 140 billones, triplicando el PIB mundial.

En cualquier caso, lo peor sería que los gobiernos intenten matar a una maravilla de la naturaleza como es el cisne negro.