

William Brody, rector de Johns Hopkins, una universidad prestigiosa de Baltimore, Maryland, cuenta con una distinción privilegiada en el campo de la educación superior estadounidense: es el rector universitario mejor pago de ese país, después de haber ganado cerca de u$s 2 millones, incluyendo cargas sociales.
Mientras el sueldo de Brody supera con creces la remuneración de la mayor parte de los jefes de universidades, los salarios para su puesto –tanto en establecimientos públicos como privados en Estados Unidos– están en aumento.
Según un sondeo anual, el salario anual medio para rectores de universidades privadas de Estados Unidos subió 37% en los últimos cinco años a u$s 528.105. En total, 81 rectores de instituciones privadas ganaron más de u$s 500.000 en el ejercicio 2006, 200% más que cinco años antes.
La competencia feroz por rectores mueve a los consejos de universidades a seducir a destacadas personalidades con paquetes cada vez más generosos. Además, recompensan a aquellos que han tenido particular éxito en sus trabajos para asegurarse que no los contraten instituciones rivales.
Los rectores de universidades públicas también gozan de aumentos aunque, según el estudio, ninguno de los mejores pagos gana más que los entrenadores de fútbol americano de sus establecimientos.










