La economía mantuvo firme el ritmo de desenvolvimiento y acumuló en los primeros siete meses un crecimiento de 8,9% respecto a igual período del año anterior. Teniendo en cuenta los últimos registros mensuales, el crecimiento del año cerraría en torno del 8%, bien por encima de las proyecciones de Economía, que inicialmente estimó una variación de 4%, que luego escaló a 5,5%.
En julio, informó ayer el Indec, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) creció 7,8% en comparación al mismo mes de 2004, y contra junio el aumento de actividad fue de 0,7%, desestacionalizado.
La regularidad de este comportamiento se reflejada en la tendencia-ciclo que elabora el Indec. Además de la estacionalidad, este índice suprime imponderables como huelgas, paradas técnicas, cortes de luz, etc. En julio ese registro subió 0,5% respecto de junio. Y desde enero las variaciones mensuales se mantuvieron en 0,6%.
De acuerdo al resultado de julio la economía superó en 2,8% el nivel de junio de 1998, el más alto de los 90’, y se ubicó casi 30% respecto de marzo de 2002, en el fondo de la crisis.
La opinión de lo especialistas resultó coincidente en cuanto a la consistencia de los resultados de julio. El ex viceministro de Economía Jorge Todesca señaló que dos factores impulsan el crecimiento: la construcción y la industria. Explicó que en julio el Isac (indicador de la construcción) dio 9,8% y el EMI (indicador manufacturero) 6,5%, por lo que el EMAE está reflejando principalmente el impulso por el lado de la actividad constructora. También los servicios públicos están empujando hacia arriba.
Todesca estimó una variación interanual cercana al 8%, aunque advirtió que el paulatino aumento de la utilización de la capacidad instalada estaría marcando que el nivel de inversión comienza a resultar insuficiente para mantener este ritmo. De todas formas no es deseable variaciones de esa magnitud, porque la economía no tiene capacidad para sostenerlas sin entrar en un proceso de recalentamiento, dijo.
Florencia Arcieri de Orlando Ferreres y Asociados señaló que el resultado del EMAE está en línea con las previsiones de consultora y adelantó que esperan para agosto una variación de 7,5% a 7,6 por ciento. Destacó como factor de crecimiento la construcción con tasas de variación de 20% anual, especialmente por la inversión del Estado en obras públicas y repercusión sobre el nivel de empleo. Arrastradas por la mayor demanda de la construcción alcanzaron un firme desempeño los minerales no metálicos (cemento, vidrio, etc) y la siderurgia. Asimismo, la economista señaló el impulso proveniente de la industria automotriz: cerca de la mitad del crecimiento de la industria se origina en las plantas de ese sector. En la misma dirección impulsan la actividad el comercio mayorista y el transporte. Recientemente el estudio corrigió hacia arriba las previsiones para 2005, ubicándolas entre 7,1% y 7,2%, que podrían llegar a 7,5% de mantenerse firme la tendencia.
Para Ricardo Theller, especialista de la UADE, dijo que se nota cada vez en mayor medida un crecimiento acelerado de la demanda doméstica, con variaciones que superan las del estimador industrial. Mencionó el crecimiento de más de 20% anual en el consumo de las servicios públicos y variaciones importantes en el caso de los servicios privados, y destacó el comportamiento de la construcción y la industria automotriz. Esta última con variaciones interanuales de 30% y fuerte repercusión sobre la rama del neumático. A su vez la industria del cemento está creciendo a tasas de 20%. Theller explicó la expansión de la demanda interna como consecuencia de un aumento en el ingreso promedio, un leve repunte en el crédito al sector privado, y una tasa de interés relativamente baja. Estimó un 7% mínimo de variación anual.