Julio Bárbaro, el interventor de Comité Federal de Radiodifusión (Comfer), ya había anticipado en público y privado que la voluntad del gobierno era renovarle las licencias que vencían en enero próximo a Telefé y Canal 13, los dos canales de televisión más importantes del país. Sin embargo, el funcionario también había aclarado que la decisión final dependía del presidente Néstor Kirchner. Y, en los últimos días, el primer mandatario certificó que estaban dadas las condiciones para renovar, al menos, una de las dos licencias: la adjudicada a Artear, emisora del Canal 13, cuya propiedad corresponde al Grupo Clarín.
Artear comenzó sus operaciones el 11 de enero de 1990, tras la privatización de Canal 13, que antes estaba en manos del Estado nacional. El contrato establecía que la licencia tendría una vigencia de 15 años y, una vez terminada, una renovación automática por otra década. Esta reválida podía no darse en caso de que la emisora hubiera cometido muchas infracciones para el Comfer, o sus estados contables y patrimoniales demostraran irregularidades. Pero no es el caso de Artear.
La emisora de Clarín, que siempre marchó segunda en rating salvo algunas ocasiones, se caracterizó por una pantalla de calidad, orientada a los segmentos económicos medios y medio-altos. Eso se reflejó en el liderazgo de Canal 13 a nivel comercial durante una década y media, que este año podría ser quebrado por el éxito de Telefé, la emisora del grupo Telefónica. De esta forma, Clarín seguirá siendo el dueño de Canal 13 hasta enero de 2015. En esa fecha, el Estado volverá a licitar las frecuencias, y los actuales concesionarios tienen prioridad para presentar ofertas.
Las otras aprobaciones
Aunque compite en el mercado de Capital Federal, América 2 también recibió una renovación de su licencia, que corresponde al espectro bonaerense, y debió ser ratificada por el Comfer. Eso sucedió en 2002, cuando Eduardo Duhalde era presidente y Carlos Caterbetti estaba al frente del Comfer. El concurso de América 2 no pesó a la hora de tomar la decisión.
En el caso de Canal 9, el gobierno de Carlos Menem renovó su licencia en 1999. En ese momento, la sociedad que controlaba la emisora estaba en manos de Carlos vila y la australiana Prime. La licencia original había sido licitada por Alfonsín y ganada por Alejandro Romay.
Industria de estrellas
La torta publicitaria de avisos por la que pelean las cuatro emisoras de televisión privada en Capital Federal y Gran Buenos Aires orilla los $ 300 millones casi el doble que en 2002. Todavía se está muy lejos de las mejores épocas de la convertibilidad, cuando la pantalla chica generaba u$s 400 millones. Sin ir más lejos, el mercado chileno es de unos $ 200 millones, aunque –a diferencia del local– exporta muy poco. De todas formas, hay una recuperación sostenida. Los avisos crecieron un 60% en 2003 con respecto al año anterior, y se estima que subirán otro 30% en 2004.