El decreto 1.238, del 21 de mayo de 2003 (¡4 días antes del traspaso de la presidencia, de Eduardo Duhalde a Néstor Kirchner!), dispuso la constitución de una sociedad anónima –Líneas Aéreas Federales SA (Lafsa)– “con vocación de transitoriedad en la órbita estatal y hasta tanto se privatice, la que tendrá por objeto la explotación del servicio público de transporte aéreo de pasajeros, correo y carga en el orden interno e internacional. 100% del capital de la sociedad a crearse pertenecerá al Estado nacional, a través de Intercargo SAC. Dentro de los 180 días de iniciados los servicios, el ministerio de la Producción dispondrá lo necesario para dar comienzo al proceso de privatización de la nueva empresa .

La decisión del ex presidente Duhalde es la típica de quien deja el cargo y soluciona un problema generando un subsidio, que pagamos todos los contribuyentes impositivos. Pues bien, entre el 25 de mayo de 2003 y comienzos de 2005, cuando se destapó el drograducto, pasaron 20 meses, durante los cuales quienes pagamos los impuestos contribuimos puntualmente a financiar lo que técnicamente podríamos denominar, por los montos involucrados, “planes trabajar de lujo , sin que durante ese lapso hubiera aparecido algún esquema por el cual Lafsa hubiera iniciado sus servicios, para a su vez disparar el proceso privatizador.

Por el contrario, el presidente Kirchner se fotografió con dirigentes sindicales del sector (hoy integrantes de los poderes Ejecutivo y Legislativo), como forma de apoyar el emprendimiento.

Es muy probable que en ausencia del drogaducto, Lafsa no hubiera realizado nunca el comienzo de la prestación de los servicios, y por consiguiente hubiera continuando siendo permanentemente “nuestra .

Pero como consecuencia del drogaducto, el Gobierno decidió la privatización de Lafsa, en adjudicación directa y a la carrera, teniendo como principal interesado a la empresa LAN.

Funcionarios con corazón estatista, producto de una circunstancia ajena a la cuestión, tiene ahora que disponer una privatización.

El funcionario propone, pero las circunstancias muchas veces disponen lo contrario.

Guillermo Calvo acuñó durante la década de 1980 la expresión “reformas increíbles , para mostrar que la misma medida de política económica puede producir efectos bien diferentes, dependiendo de la credibilidad que tiene la autoridad que la dispone.

Es notable la frecuencia con la que se ignora este punto fundamental, porque ocurre cada vez que los economistas le dan los mismos consejos al gobierno de turno, independientemente de cuál es dicho gobierno.

¿Estamos delante de una “privatización increíble ? Pregunta relevante, cuando pensamos en el futuro de la prestación del servicio nacional e internacional de aeronavegación en nuestro país.

Lo cual nos lleva a analizar al gobierno que privatiza, por un lado, y a la probable empresa adjudicataria por el otro.

Este Gobierno, como dije, está integrado por funcionarios con corazón estatista. ¿Convierte esto a la privatización de Lafsa, en una increíble? Habrá que ver. Claro que las circunstancias, es decir, la perentoriedad con la cual quiere privatizar, le dificulta poner piedritas en el camino, como sería exigir un precio desmesurado, o condicionar la operatoria hasta transformarla en inviable.

Del lado de la empresa adjudicataria, LAN tiene enorme prestigio como empresa de aeronavegación.Esto quiere decir que la empresa no va a tomar parte de sus aviones, o de los que alquile, y los va a pintar con la sigla Lafsa, sino que, por el contrario, va a llegar a los aeropuertos, y donde dice Lafsa va a sobrepintar LAN. Y desde el comienzo mismo de la operatoria, volaremos por LAN y nos olvidaremos de Lafsa.

La llegada de Lafsa generó la protesta de los funcionarios que soñaron con una empresa estatal de aeronavegación, así como de los representantes de los empleados que cobran el seguro de desempleo desde mediados de 2003. Totalmente entendible (me pregunto qué opinarían los empleados que están cobrando dicho seguro de desempleo, una vez que advirtieran que no se puede vivir eternamente subsidiado).

Pero lo más interesante del caso es que también algunos de los propietarios de Aerolíneas Argentinas manifestaron su deseo de retirarse, una vez conocido el ingreso de LAN.

Este dato es muy importante, porque en Argentina 2005 se han conocido casi todos los puntos de vista, pero falta el de los usuarios. Yo, en cuanto usuario, cuando veo fruncir el ceño de alguno de los actuales oferentes, al anunciarse la aparición de uno nuevo, me entusiasmo. Porque la preocupación de un oferente es la contrapartida de una atractiva combinación calidad-cantidad-precio, que va a ofrecer el nuevo oferente.

Estamos delante de un nuevo ejemplo donde las circunstancias frustran una idea. Los estadomaníacos están de luto, los estadofóbicos contentos.

Una privatización realizada por estatistas de corazón puede funcionar cuando quien se hace cargo de la prestación del servicio tiene tanta presencia, que la realidad supera a las dudas iniciales. Esperemos que éste sea el caso.

¡ nimo!