Los locutorios y cibers se esparcieron rápidamente por el país, especialmente después de 2001, impulsados por la aparición de las conexiones ADSL, que abarató los costos, pero también por la crisis económica que alentó, por un lado, a buscar en estos negocios una salida cuentapropista al desempleo y, por otro, generó clientes que no podían afrontar el gasto de los abonos en hogares. De hecho, el 57% de los 14.900 locales que hoy funcionan en todo el país (6.150 de ellos en Buenos Aires y conurbano) abrió sus puertas entre 2003 y 2004, según un informe de la consultora Carrier y Asociados.
Pero el acelerado crecimiento se frenó y ya llegó la depuración. La escalada inflacionaria pegó de lleno al negocio, sobre todo por la explosión de los precios de los alquileres de locales y subas salariales. Como consecuencia ya no es rentable tener un ciber o un locutorio. “En promedio, el alquiler representa el 44% de los costos, mientras que los recursos humanos, un 25% , explica Enrique Carrier, director de Carrier y Asociados. Según el estudio, el ajuste de precios no se vió reflejado en las tarifas del servicio, que en promedio pasaron de $ 1,50 dos años atrás a $ 1,70 este año. Claro que con diferencias por zona. Por caso, algunos locutorios de la calle Florida llegan a cobrar hasta
$ 2 los 15 minutos. “Los precios al público subieron poco, porque hay mucha competencia , agrega Carrier. “A veces, en la misma cuadra, hay dos o tres locales , coincide Pablo Saubidet, gerente General de iPlan.
El cambio en la ecuación, con costos en ascenso e ingresos casi congelados –en el caso de llamadas telefónicas, que están reguladas, no hubo ajuste– tornó no rentable al negocio para muchos.
Pero, además, incidieron otros factores: el mayor acceso a Internet en hogares y la expansión de los celulares –ya hay casi uno por persona– hicieron reducir la demanda, algo en parte compensado por el ingreso de nuevos usuarios.
“Los proveedores de telecomunicaciones estiman que, de 2005 a 2006, se redujo un 10% el número de locutorios y cibers. Y se espera otro 10% menos al terminar este año , precisa Carrier.
Para no cerrar sus locales, “tuvieron que buscar soluciones creativas y dar distintos tipos de servicios , explica Saubidet. La diversificación de la oferta hizo surgir kioscos, polirrubros, librerías y otras actividades no ligadas a las comunicaciones. De hecho, según el informe, el 93% de los locales tiene hoy alguna otra actividad más allá de la conexión a Internet, que, en el 71% de los casos, es kiosco.
“La diversificación tuvo su premio, ya que las telecomunicaciones representan cerca del 50% de los ingresos de los locales , asegura el estudio. En promedio, un local factura unos $ 4.800 por mes, sólo por conexión a Internet, cifra que varía según la zona y si es un ciber o locutorio. “En la mayoría de los casos, el negocio permite a sus dueños vivir, pero no enriquecerse , destaca Carrier.
Es un mercado que no permite el ingreso de grandes jugadores (como las empresas de telecomunicaciones), porque muchos locales subsisten en situación de precariedad y al límite de la legalidad, con muchas horas de trabajo, empleo en negro y software trucho.
Sin embargo y, pese al proceso de depuración, los locutorios y cibers no van a tener un final similar al de las canchas de paddle o de fútbol cinco, que tras una rápida explosión, desaparecieron. El fenómeno se asemeja al de los Lave-Raps: acelerado crecimiento por doquier, depuración y disminución de locales, pero sobreviven, porque siguen teniendo sus clientes.
“Internet no es una moda. Menos de 20% de los hogares tiene conexión. Hay 5,5 millones de argentinos que acceden a la red en lugares públicos, es un negocio con varios años de vida , aclara Carrier.