Para los que trabajan en la sede de Coca-Cola, en Atlanta, Estados Unidos, Don Keough, un ex presidente y gerente de Operaciones que se retiró en 1993, nunca dejó la compañía. Su presencia en las elegantes suites ejecutivas de la compañía era perfectamente explicable, dado su rol de asesor de Douglas Daft, presidente del directorio y CEO de la compañía. Pero lo que resulta más inusual es hasta qué punto Keough ha estado profundamente involucrado en los asuntos de Coca-Cola en los últimos cinco años, pese a que, por su posición, no debía rendir cuentas en ningún momento ante los accionistas.
Lejos de tener un simple papel de asesor, Keough participó en la gestión de la empresa a todo nivel. Gente cercana a Coca-Cola ha dicho que almorzaba con analistas de Wall Street; ayudó a montar la operación de compra de Quaker, en 2000, y supervisó la campaña de marketing Real, creada por Steven Heyer, presidente y gerente de operaciones.
Cuando contrataron a Heyer, en 2001, lo enviaron a hablar con Keough del puesto y de la compañía. Y cuando en 1999 la compañía tuvo problemas por un alerta de contaminación de productos en Bélgica y por un juicio por discriminación racial en Atlanta, fue Keough quien urgió al directorio a despedir al CEO Douglas Ivester.
“Keough se ha mantenido activo en la compañía y esta actividad aumentó con los años , dijo una persona familiarizada con la situación. En realidad, cuando la semana pasada se anunció que el ex ejecutivo de 76 años volvía al directorio de Coca-Cola, la información no hizo más que formalizar un puesto que ocupaba, de hecho, a través de sus estrechos lazos con dos de los más poderosos miembros del directorio de la empresa: Warren Buffett y Herbert Allen.
Ex ejecutivos de Coca-Cola han dicho que el nombramiento es un reconocimiento del poder que siguió detentando desde que dejó la compañía, pero otros piensan que es una forma de hacerlo más responsable ante los accionistas.
Los observadores esperan que Keough tome un papel activo en la búsqueda de un nuevo CEO, ya que Daft anunció que se retira a fin de año. Fuentes cercanas a la situación dijeron que Daft estaba cansado de la interferencia de Keough, que siempre le impidió ejercer plenamente su autoridad.