El gobierno chileno endureció ayer su postura ante la administración del presidente Néstor Kirchner, quien decidió recortar las exportaciones de gas al país para solucionar el déficit interno de este energético que los afecta. Incluso el gobierno está considerando una reunión entre el presidente Ricardo Lagos y su par trasandino.
A la carta de protesta enviada el viernes último por la Comisión Nacional de Energía se sumó ayer una misiva de la Cancillería, en donde manifiesta la molestia por el incumplimiento del protocolo de integración gasífera firmado en 1995 entre ambos países. “Hemos presentado esta nota y le pedimos al gobierno argentino que pueda revisar lo que estimamos: el cumplimiento del protocolo. Estamos preocupados porque creemos que el tema del gas ha puesto una mancha en nuestras relaciones“, dijo la canciller Soledad Alvear, tras participar de una sesión especial de la comisión de Relaciones Exteriores del Senado para abordar con los parlamentarios mismo tema.
En la Cancillería argentina adelantaron ayer que la misiva será contestada en las próximas horas.
La crítica más dura a la incidencia que el gobierno argentino ha tenido en la decisión de recortar exportaciones de gas por cerca de 3,3 millones de m3/día –que desde hace una semana afecta la operación de cuatro generadoras chilenas– la entregó el ministro de Economía y Energía, Jorge Rodríguez a una radio argentina. Afirmó que la crisis “genera dudas sobre la capacidad argentina de ser proveedor; y se manifestará en señales económicas que nosotros demos a los inversionistas chilenos y creo que se va a mantener en mucho tiempo .