Estratégicos son los contactos que sigue el gobierno chileno para promover la construcción de un gasoducto que conecte el norte del país con Perú. En las próximas semanas darán un nuevo paso: ambos gobiernos invitarán formalmente a la Argentina para que se sume a las conversaciones.
Y es que de concretarse esta iniciativa, explicó el ministro de Economía, Jorge Rodríguez, las tres naciones obtienen beneficios.
El interés peruano es aprovechar los yacimientos de gas natural que posee en Camisea, que hoy están subexplotados, y adicionalmente, conseguir la energía eléctrica que les falta para asegurar el abastecimiento de los crecientes niveles de demanda interna. De ahí que los contactos comerciales con Chile han girado en torno a estos dos temas: Perú ofrece vender gas natural, y Chile entregarle la energía eléctrica que les falta, aprovechando la sobrecapacidad de generación existente en el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING).
Esto, porque mientras haya gas en el Norte, la capacidad de generación alcanza los 3.600 Mw, potencia que más que duplica la demanda peak del norte, estimada en 1.500 Mw, por lo que queda un diferencial interesante para exportar. Además, Perú ya ha dado señales de que necesita electricidad, lo que se refleja en un proyecto de interconexión con Ecuador.
Si bien un gasoducto entre Perú y Chile asegura el abastecimiento en el Norte Grande, hay un tercer actor: La Argentina, quien a juicio del Gobierno podría hacer este negocio aún más interesante, por cuanto, su participación permitiría transportar el gas peruano desde Chile a la cuenca del noroeste argentino, a través de los gasoductos Norandino o Atacama.
La incorporación de la Argentina trae consigo un doble beneficio. Por un lado, el proyecto se hace más rentable porque la demanda por gas natural desde Perú superaría los 5,67 millones de metros cúbicos día que demandarían las generadoras del SING, según señaló el ministro de Economía y Finanzas de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, lo que permite obtener un mejor precio por el transporte; por otro lado, si la Argentina recibe más gas en la cuenca del noroeste puede liberar el hidrocarburo de Neuquén, que abastece a la zona central del país, puntualizó Rodríguez.