

Hasta el año pasado, las bodegas argentinas habían logrado dos satisfacciones: detener por segundo año consecutivo la caída del consumo interno de vino, tras décadas en retroceso, y continuar aumentando a un ritmo de 30% en dólares las exportaciones, cumpliendo así con la meta autoimpuesta por el Plan Estratégico Vitivinícola de alcanzar en 2020 los u$s 2000 millones en el exterior.
Sin embargo, al menos uno de estos dos frentes sería afectado por un año signado por crisis: la del campo, en el primer semestre, que aplazó exportaciones y afectó la llegada de productos a algunos puntos del país, y la financiera originada en Estados Unidos, en esta última parte del año.
Si bien los empresarios consideran que aún es prematuro evaluar en cuánto impactará la recesión de Estados Unidos, Inglaterra y la devaluación del real en Brasil, ya se empiezan a observar algunas consecuencias de esta crisis. “Es muy difícil hacer futurología en estos momentos. Pero ya vemos que los compradores de vinos (importadores y retail) están alargando los tiempos de pago , explicó Juan Carlos Pina, gerente de Bodegas de Argentina. En general, los supermercados nunca pagan antes de 90 días y, en el caso de importadores, ese lapso se extiende al menos a los 120 días, Sin embargo, a algunas bodegas ya comienzan a extenderles ese plazo.
El impacto de la crisis mundial aún está por verse. “No creo que caigan nuestras exportaciones. Aún tenemos una pequeña parte del mercado mundial y venimos creciendo muy fuerte. Seguramente creceremos, pero a menor ritmo. Distinto es el caso de países como Australia, que tiene una gran participación en Estados Unidos pero estabilizada. Ellos seguro sentirán el impacto , comentó Pina.
En Brasil, en tanto, no prevén grandes cambios por ahora. “La revaluación del dólar en el país contribuye un poco a compensar la devaluación del real. Por el momento, no tuvimos menos pedidos desde Brasil , aclaró. Mientras en el sector sostienen que no hay margen para bajar precios, porque la inflación no cesa, algunos importadores de Brasil sostienen que, si el real no continúa devaluándose, no habrá necesidad de tocar los valores.
“Tenemos una muy buena relación precio / calidad, lo cual nos permite seguir creciendo. El gran interrogante es si podremos sostener esa ecuación por la inflación. A nivel interno, seguro se resentirá el consumo , agregó Pina.
Para José Alberto Zuccardi, presidente la bodega Familia Zuccardi, una de las seis mayores exportadoras, son muchos los factores a evaluar. “Aún es prematuro para anticipar cuál será el impacto. Porque quizás la franja que más se resienta en el exterior sea la de u$s 25 a u$s 60 la botella. La Argentina vende a un precio más competitivo, que podría no ser tan afectado , auguró.
El año pasado, la Argentina superó los u$s 650 millones en exportaciones de vinos y mostos, y el sector espera llegar, pese a todo, a u$s 850 millones este año, al vender un 30% más. Al menos, ese es el ritmo de crecimiento que tenía hasta el momento. Resta saber qué pasará en los últimos tres meses del año.









