

Aún no nació, pero el mercado bursátil ya lo cuestiona. El nuevo Merval 25 que fue creado y aprobado por el Mercado de Valores, no termina de cerrarle a los operadores locales. Tendría 13 empresas más que el actual Merval, pero producto de su metodología, Grupo Financiero Galicia, Petrobras Energía, Acindar, Telecom y Macro-Bansud continuarían explicando cerca del 70% de las variación del mismo.
Aún más, las 12 empresas que hoy componen el índice líder representan alrededor del 90% de la cartera proyectada del Merval 25, y las 13 restantes sólo el 10%.
Ayer, y ante la presencia de agentes de Bolsa, AFJP y Fondos Comunes de Inversión, el Merval presentó el nuevo índice que comenzaría a funcionar el 1º de octubre. El objetivo, según enfatizaron quienes lo idearon, es lograr un indicador más representativo y evitar la concentración que hoy existe en el mercado. Es decir, neutralizar esta situación que resulta cada vez más evidente en un Merval que hace un año atrás tenía 30 empresas y hoy sólo 12.
Sin embargo, la primera discusión surge de este último punto. De hecho, en base a la cartera proyectada para el Merval 25 la concentración sigue existiendo: 70% es explicado por sólo cinco papeles.
Igual metodología
La metodología es igual al del Merval, aunque en vez de incluirse a las empresas que concentren el 80% de las operaciones de mercado, estará compuesto por las 25 primeras empresas del ranking de presencia bursátil. La cartera, de actualización trimestral, tendrá este número fijo de acciones, que sí tendrán como requisito operar en el 80% de la ruedas en un período de seis meses. En función del volumen negociado y la cantidad de operaciones se sacara la participación de cada papel.
El problema radica, según algunos analistas, en que la concentración de las operaciones no es más que producto del mercado. “No creo en el volumen forzado por un índice. Pero sí creo en el movimiento del mercado, y si hoy una empresa se cae del Merval por algo es , enfatizó un analista local.
Bajo este concepto, tampoco ayudaría que acciones como Celulosa, YPF, Central Puerto, Polledo, Irsa, Repsol, entre otras, no posean un mercado de opciones líquido.
Otro punto que generó cierta divergencia entre los presentadores del índice y los operadores fue la diferencia que existirá en el rango de las series.
Para algunos, el Merval 25, que tendría base 100 el 31 de diciembre de 2002, y hoy está en niveles de entre 175 y 180 puntos, podría generar confusión entre los inversores. Hoy existe consenso que el valor nominal del Merval en 900 puntos es valioso. Por eso, sacar un nuevo indicador que fluctúe entre 150 y 170 puntos no sería hoy positivo, y podría generar confusión en el mercado.
Sin embargo, y según se observa en la serie presentada, los movimientos del índice no difieren demasiado del actual Merval. En particular, porque las empresas con mayor peso siguen siendo las mismas.
Si bien la charla fue de debate, aún los operadores no conocen si la Institución tomará algunas de las sugerencias aportadas sobre un índice que ya fue aprobado. Entre ellas, y la más fuerte, es la del cambio de base del nuevo indicador: la idea es que lo haga partir de una base más alta y en consecuencia, fluctúe en niveles similares a los del índice actual.
Los inversores institucionales tienen un rol fundamental en la creación de este nuevo indicador. El hecho de que muchos Fondos Comunes repliquen en parte el Merval lleva, según algunos analistas, a que se concentre el volumen. Sin embargo, el cambio para estos inversores no será tan fácil por dos razones: primero ,porque tendría que cambiar sus reglamentos de gestión, y segundo porque no se sabe hasta qué punto ellos querrán usar el nuevo indicador. De hecho, existen acciones que por más que forman parte del índice no formarían parte de la elección de un Fondo por su baja liquidez.
Es más, hasta algunos expertos consideran que si el objetivo es lograr una mayor dispersión sería más fácil reformular la forma del cálculo del actual Merval.
El otro punto de controversia fue la posibilidad que a partir del 2005 las empresas que estén concursadas, o bien las que tengan patrimonio neto negativo no estén en el índice.
El objetivo principal radicaría en la necesidad de darle una mayor calidad al índice, tal como se hace en algunos indicadores de EE.UU.
Pero no todas las voces son disonantes. Un analista remarcó que el hecho de que haya más empresas es positivo para el mercado.










