

Tal vez sea la energía que irradia cada vez que pisa el escenario, otros dirán que la dulzura de sus letras conmueve hasta a las piedras, o que su voz inconfundible seduce con la intensidad de un amor de verano.
Variadas razones y emociones se pueden conjugar para argumentar sobre el fenómeno que produce Yusa, la voz cubana que se asienta en la escena local.
En el año que se cierra la relación con Argentina se hizo más estrecha. La habanera visita el país cada vez más seguido y se presenta a menudo con músicos relevantes como Verónica Condomí, Liliana Herrero y Raly Barrionuevo.
Es más: el último disco de su carrera y primero en vivo - bautizado Vivo- lo grabó en Buenos Aires, en el Café Vinilo, en abril, y cerró el año con dos recitales estupendos en el Club Atlético Fernández Fierro.
Vivo se editó en el país, en Cuba y México. Cuenta con 11 canciones casi todas compuestas por ella, que también toca la guitarra y el bajo, además de cantar.
Su propuesta artística se despega de la clásica música cubana que sale de la isla hacia el mundo. Yusa desanda su camino con una mezcla de jazz, rock, son y trova de una manera muy personal.
Esa búsqueda intensa en lo musical se replica en la expresividad de las canciones que llevan su firma como "Conga pasajera", "La número dos" y la preciosa "Quédate (II)", que tiene destino de fogón.
"...quédate, son para ti...los latidos de mi corazón...por ese sentimiento intenso...que ahora vive en mí...quédate, no me abandones hoy..."









