

Siendo un apasionado por el país y la vida de nuestra gente, y con la suerte de poder ser protagonista y transitar intensos proyectos en mi vida política y empresaria, pocas satisfacciones se me han presentado y son comparables con el desafío de consolidar y hacer crecer a un diario con 100 años de historia como El Cronista Comercial. Nada contribuye más a mejorar la calidad de vida de la gente que asegurar la libertad en el país. En la lucha por ese objetivo, apostar al desarrollo de un periodismo independiente, competitivo y con calidad profesional -sin duda, con responsabilidad- representa uno de los grandes compromisos que, como argentino interesado por los temas de mi país, estoy dispuesto a dar.
Es nuestro deber crear las condiciones para que haya cada vez más opinión en la Argentina, más debate, más disenso, más objetividad, menos agresión y, sobre todo, más diálogo, que genere consensos para la construcción de un proyecto de país que beneficie a todos.
Estoy orgulloso del trabajo que hemos hecho en el diario desde que llegamos, a mediados de 2006. Acertamos en elegir gerentes profesionales de reconocida solvencia para manejar la compañía y en confiar la dirección periodística del diario a un equipo de periodistas profesionales e independientes, la mayoría con larga trayectoria en la empresa. Les aseguramos plena libertad para que hicieran el mejor diario cada día, respetando la historia de seriedad, objetividad y credibilidad que El Cronista Comercial construyó en sus gloriosos 100 años. Buscamos siempre la excelencia y abrimos el diario al país. Nos preocupamos sobremanera para que los periodistas se sintieran parte del proyecto y lo hicieran propio, para crecer y consolidar el liderazgo.
No es fácil la pelea por la libertad de prensa en la Argentina de estos tiempos. La gente que elige El Cronista, lo elige todos los días con la seguridad de que compra un diario que le cuenta lo que pasa. Objetivamente, con la opinión justa, pero privilegiando la información. Es que, cuando la gente le deja de creer a un diario, o a una radio o a un canal de televisión, se pierde la esencia y el proyecto deja de tener sentido. De allí que, sobre todo, para los empresarios que incursionamos en el mundo de los medios de comunicación, la libertad de expresión debe ser un derecho que debemos defender y garantizar, no solo por el bien del país, sino en defensa propia, para asegurar que nuestros medios sigan vigentes.
Lo apasionante de ser parte de un proyecto editorial tan convocante como este, es que se debe dar testimonio de credibilidad todos los días. No encuentro hoy mejor camino que consolidar medios independientes e influyentes como aporte al debate de ideas en el país, e instalar las discusiones y la agenda nacional que nos van a llevar a resolver los problemas de hoy para asegurarnos un mejor futuro.
Por todo eso aposté por El Cronista. El compromiso hace dos años fue llegar mejor que nunca al Centenario que celebramos este año. Se ha hecho un trabajo razonable y queda un enorme camino por recorrer. Siempre del lado de la prensa libre, siempre del lado de la democracia, siempre del lado de la libertad de expresión. Por los 100 años de El Cronista que pasaron, y por la responsabilidad que elegimos asumir para trabajar por un futuro venturoso para el país.










