“… –¡No, no!–protestó Nietzsche, sacudiendo la cabeza con impaciencia, como si Breuer hubiera fallado el tiro–. Yo sostengo que la hipersensibilidad, como la denomina usted, no es indeseable, sino necesaria para mi trabajo. Yo quiero estar alerta .
Con esta intensidad recibe“El día que Nietzsche lloró al espectador. Bajo la dirección de Lía Jelín y basada en la versión teatral de Luciano Cazaux sobre la novela de Irvin D. Yalom cuyo título no cambia, la obra hace pien en lo inconsciente como representaciòn teatral. Pero ese inconsciente es a la vez, el negativo de una fotografía de fantasmas en duelo argumental: Josef Breuer y Friedrich Nietzsche brillantemente interpretados por Claudio Da Passano, Luciano Suardi respectivamente.
Ya en escena, los personajes se muestran con total franqueza. Nada hay que se esconde al espectador. Ni siquiera, el inconsciente. Porque así como el tejido de deseos argumentales se debate entre lo dicho y lo no dicho pero insinuado, así también –y para materializar esta propuesta- la escenografía presenta dos planos divididos por una estructura metálica.
De principio a fin de la obra los personajes suben y bajan por ella, viéndoselas con sus propios fantasmas en el plano superior o trenzándose en profundas y arraigadas decisiones en el plano inferior, lo más visible, lo conciente. Aquí, en la base, tiene lugar un multiespacio que sirve de consultorio del Dr. Breuer y la habitación de Nietzsche..
Pero hay más. Ya en la inconsciencia, los personajes femeninos, en encantadora cadencia, harán las veces de fantasmas que surgen del pasado mientras los reveladores descubrimientos psicoanalíticos –y el descubrimiento del propio psicoanálisis- tiene lugar. Estos movimientos plásticos y la música que acompaña a los cuerpos en su interpretación de un recuerdo o de una aventurada idea lanzada al espacio, equilibran la obra sin que los diálogos entre Breuer y Nietzsche pierdan el crescendo de intriga y emoción que despiertan en el espectador.
Emociona la interpretación que Da Passano hace de Breuer, un personaje que le da mayores posibilidades a su tarea actoral. Distinto es el caso de Suardi, que debe vérselas con un Nietzsche contradictorio, cerrado y que, hacia el final, en medio del llanto, no termina de decir lo que siente. En este sentido, el trabajo de Suardi es meritorio y también encontrará el aplauso del espectador.
Este cronista tuvo – torta mediante- la ocasión de compartir la función número 100. Felicitaciones.
FICHA TECNICA:
Autor: Irvin Yalom Adaptación: Luciano Cazaux Dirección: Lía Jelín Intérpretes: Claudio Da Passano, Flor Dyszel, Andrés Giardello, Pablo Mariuzzi, Emilia Paino, Paula Rebagliatti, Luciano Suardi Vestuario: Julieta Ascar Escenografía: Julieta Ascar Iluminación: Alejandro Le Roux Multimedia: Julieta Ascar Música original: Gregorio Vatenberg Fotografía: Daniel Jurjo Diseño gráfico: Lía Parsons Prensa: EsseDesarrollos Producción ejecutiva: Cristina Fridman, Gregorio Vatenberg Producción: Diego Dyszel, Claudio Tolchinsky Producción general: Jorge Dyszel Director asistente: Mara Bestelli.
Teatro de la Comedia, Rodriguez Peña 1062, Teléfono: 4815-5665 / 4812-4228 Web: http://www.lacomedia.com.ar Entrada: $50,00 - Funciones: Domingos, Jueves, Viernes y Sábados - 21:00 hs Entrada: $30,00 - Funciones: Miércoles - 21:00 hs