“Buenas noches, me llamo Leopoldo Federico. Toco el bandoneón y en un rato me presento acá con mi orquesta. Con permiso...

Pensar que el maestro Leopoldo Federico pronunció el miércoles por la noche estas palabras en la puerta del Centro Cultural Torquato Tasso, donde un rato después ofreció un recital íntimo y cercano, es un acto de ingenuidad.

El flamante ganador del Premio Gardel es un viejo conocido del local de San Telmo y se nota. Apenas apareció quince minutos antes de las 22, lo hizo con la naturalidad de alguien que camina por el living de su casa. Atravesó el salón hacia los camarines y en su camino estrechó manos y regaló sonrisas, a la vez que saludó con la mano levantada al público que lo esperaba mientras disfrutaba de la cena.

“Ahí está el maestro , se escuchaba entre las mesas. Justamente “maestro fue la palabra que predominó durante todo el show de más de una hora que el bandoneonista de Buenos Aires, vestido íntegramente de negro, brindó con su orquesta que ya tiene 52 años.

En un set de corrido, Federico y sus compañeros se lucieron sin ningún tipo de vacilación. El contrabajo de Horacio Cabarcos y el piano bajo las manos de Nicolás Ledesma marcaron el pulso de la noche que cada tanto se violentaba con el cuarteto de bandoneones que no paraba de quejarse.

De tanto en tanto, Carlos Gari subía al escenario para acompañar con su voz el ritmo de la orquesta. Uno de los momentos más celebrados fue cuando cantó La última curda junto al bandoneón del maestro, que no paraba de contornearse en la silla con los ojos cerrados apenas iluminado por una luz tenue. A mitad del tema, poco a poco la orquesta se fue sumando para estallar sobre el final bajo el sonido potente de los violines y el violonchelo.

Sobre el cierre del show, un Federico auténtico. Bajó del escenario y agradeció sin desmesura los aplausos que le brindó de pie una platea extasiada, desbordada de tango.

“Le agradezco por esta noche maravillosa , le dijo al oído un setentón canoso, con pinta de tanguero. “Gracias a vos por venir , contestó Federico, sin aires de celebridad.