El mercado argentino ofrece una oportunidad de carry trade poco habitual. Mientras un bono en dólares rinde alrededor de 10% anual, la curva en pesos, particularmente los bonos a tasa fija como el TO26, con vencimiento en octubre de 2026, está pagando tasas cercanas al 37%, muy por encima de la tasa efectiva de un plazo fijo y con un plazo relativamente corto.
“Estamos recomendando este instrumento a nuestros clientes como una forma eficiente de capturar ese diferencial de tasas”, advierte Alejandro Bianchi, titular de AsesorDeInversiones.
Recuerda que, hasta mediados de 2025, la tasa de política monetaria del Banco Central era un ancla clave para la política de tasas, con niveles cercanos a 29% nominal (33% efectivo) antes de desaparecer como referencia principal dentro del nuevo esquema monetario basado en agregados.
Ese cambio estructural buscó que sea el mercado quien encuentre la tasa de equilibrio, y permitió que la tasa de plazo fijo ya haya bajado a alrededor de 29% efectivo, reflejo de una política de reducción de inflación y tasas que viene funcionando gradualmente.
Seguro de cambio
“Si se compara ese rendimiento con la inflación esperada por el REM para 2026 (20,1%), el inversor obtiene una tasa real cercana al 15% anual, algo extremadamente alto incluso para estándares internacionales”, detalla Bianchi.
A esto se suma que el esquema de bandas cambiarias introduce una suerte de ‘seguro’ frente a una suba abrupta del dólar, reduciendo el riesgo típico del carry.
En este contexto, el diferencial entre tasas en pesos y en dólares vuelve a hacer muy atractiva la estrategia de quedarse en moneda local, al menos mientras este equilibrio macro y cambiario se mantenga.