El mundo al revés. El 2026 comenzó con una caída de 7% en el dólar con el Banco Nación ofreciéndolos a $ 1430 el viernes pasado. Ya nadie sabe cuál es el techo de la banda de flotación establecida en el acuerdo con el FMI. Atrás quedaron las dudas cuando semanas atrás se dispuso que las bandas de flotación en lugar de moverse al 2% mensual lo hagan en función de la inflación del mes precedente. El valor del dólar hoy está a 10% de ese tope que todos desconocen.

¿Qué puede pasar en estas ocho ruedas que restan para cerrar febrero? En primer lugar, debe consignarse que la Argentina se mueve en función de cuanto acontece en mercados emergentes, en los cuales también los países integrantes vieron una apreciación de sus monedas en lo que va del 2026.

Pero en el caso puntual de la Argentina se vio además una mayor oferta de dólares fruto de las emisiones de deuda en la moneda norteamericana de empresas y provincias.

La meta oficial sigue siendo la inflación. Los pesos que emite el BCRA para comprar dólares los absorbe el Tesoro.

También exportadores, el campo, acrecentó sus ventas por la cosecha fina. Incluso desde el equipo económico destacan las pérdidas que tuvo Santa Fe por no haber vendido los dólares que obtuvo al momento de emitir un bono por u$s 800 millones a principios de diciembre al 8,10% anual a nueve años de plazo.

Las miradas del mercado estarán centradas en el corto plazo en la Cámara de Diputados, por el rumbo de la reforma laboral. Gran parte de su aprobación está descontada por los operadores por lo que el impacto positivo de su tratamiento es limitado. Incluso el impacto en el mercado cambiario es indirecto: es un empujón más para los bonos argentinos y por ende una reducción en el riesgo país. Y esa caída del riesgo país es la que luego afecta al tipo de cambio.

“Las monedas de Brasil, México y Chile se apreciaron más de 4% en el año” consigna el último informe de Econviews

Más a mediano plazo, el mercado seguirá de cerca el discurso presidencial en la Asamblea Legislativa el 1° de marzo y luego el mega road show en el Argentina Week desde el 9 de marzo.

La oferta sigue firme gracias a las colocaciones corporativas, un fuerte repunte de los préstamos en dólares y un mayor flujo hacia emergentes. En esta materia, el Gobierno tiene un aprobado con creces. Mientras tanto, y a pesar de las compras del Central, el super peso volvió a escena. El contexto global ayuda: el dólar está débil y monedas como las de Brasil, México y Chile se apreciaron más del 4% en el año.

Con la expectativa de un salto discreto enfriándose, revivió el carry trade. El Gobierno podría haber comprado incluso más, pero dejó apreciar. Sirve para contener precios, pero reabre la vieja pregunta de la competitividad, destacó en su informe semanal Miguel Kiguel de Econviews. Lo que todavía no arranca es la famosa remonetización.

La base monetaria no está creciendo porque lo que se emite para comprar reservas es esterilizado por el Tesoro y el Central a fuerza de más deuda en pesos. Es mejor estrategia que sumar reservas mediante deuda en dólares y aún más que directamente no sumar. Seguramente, cuando la economía termine de arrancar y vuelva a crecer el crédito, se aflojará un poco el torniquete monetario, concluye.

Pasan las semanas y se acerca la época dulce del mercado cambiario que es la liquidación de divisas por la cosecha de soja. El mercado y especialmente el de futuros, ya descuenta esa mayor oferta de una cosecha que ante recientes lluvias será mayor a la esperada. ¿Se animará el BCRA a levantar restricciones cambiarias que aún subsisten? No hay apuro. Predomina la extrema prudencia en ese sentido.