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El secretario de Finanzas, Federico Furiase, logró extender plazos de la deuda y lo consiguió sin pagar de más. En la licitación de ayer, adjudicó $ 6,61 billones frente a vencimientos que rondaban los $ 4,86 billones. El rollover fue de 136,14%. Dicho de otro modo, el mercado no solo renovó todo lo que vencía, sino que le prestó al Tesoro cerca de $ 1,75 billones adicionales, que quedan fuera de circulación.
La demanda fue holgada. Las ofertas sumaron $ 9,49 billones, casi el doble de lo que había que refinanciar. Ese colchón le dio a Finanzas margen para elegir. Prácticamente no convalidó premios sobre el mercado secundario, es decir que con demanda de papeles en exceso no hubo necesidad de pagar tasas más altas que las que ya marcaban las cotizaciones.
El dato que más se destacó, sin embargo, no fue el monto sino el plazo. Según posteó en la red social X Felipe Núñez, asesor del equipo económico, el 60% de lo adjudicado tiene vencimiento a partir de 2028 y la duration promedio de lo emitido fue de 1,57 años.
Para un mercado de pesos acostumbrado a refugiarse en el muy corto plazo en la previa electoral, el número no es menor. Significa que una porción mayoritaria de los inversores aceptó atravesar el calendario electoral de 2027 con títulos del Tesoro en cartera. La lectura del mercado fue en la misma dirección.
“Rollover del 136% de los vencimientos, con una oferta del 190% de los montos que se renovaban”, resumió Christian Viand, managing partner de Criteria. Y remarcó que, sin convalidar premios en las curvas, se colocó un 59% en instrumentos que vencen después de las elecciones. Su conclusión fue breve: “Buena señal”.
La pata corta
El menú tuvo cuatro patas, pero la más voluminosa fue la más corta. La LECAP al 29 de enero de 2027 (S29E7) se llevó $2,71 billones, un 41% del total, a una tasa efectiva mensual de 2,04%, equivalente a 27,47% efectiva anual. Es el tramo que absorbe la demanda de liquidez y el que funciona como termómetro de la tasa fija de corto plazo.
El resto fue alargamiento. El bono dual CER/TAMAR con vencimiento el 14 de diciembre de 2029 (TXMD9) captó $1,70 billones a una tasa real de 6,99% sobre CER. Es el instrumento más largo de la licitación y el que mejor explica la extensión de la duration: quien entró allí apuesta a cubrirse de la inflación o de la tasa por más de tres años.
El título atado a TAMAR con vencimiento el 31 de agosto de 2028 (TMG28) sumó $1,16 billones con un margen de 9,32% sobre la tasa de referencia. A su vez, el dual TAMAR/dólar linked al 31 de enero de 2028 (TMVE8) adjudicó $1,04 billones a 4,35% efectiva anual en dólar linked. Este último es la pieza que ofrece cobertura cambiaria en un horizonte que incluye el recambio presidencial, un seguro que una parte del mercado sigue dispuesta a comprar.
Estado de ánimo
La composición de los papeles colocados ayer dice mucho sobre el estado de ánimo de los inversores. Cerca de seis de cada diez pesos adjudicados buscaron algún tipo de indexación: inflación, tasa variable o tipo de cambio. La tasa fija quedó confinada al corto plazo. No es una señal de desconfianza, sino de prudencia. El mercado acepta alargar, pero pide protección para hacerlo. Las dudas existen y existirán en la previa de los comicios.
El mercado acepta alargar, pero pide protección para hacerlo. Las dudas existen y existirán en la previa de los comicios.
Para el Tesoro, por un lado, despeja vencimientos de los meses que vienen y reduce la concentración de pagos en el corto plazo, uno de los puntos que más preocupaban en la estrategia de deuda en pesos. Por otro, lo logra sin convalidar tasas por encima del secundario, lo que evita encarecer el costo de financiamiento y no envía la señal de que hace falta pagar más para conseguir fondos.
El rollover por encima del 100% también tiene un costado monetario. Los $1,75 billones excedentes son pesos que salen de la plaza. En un contexto en el que la liquidez bancaria viene siendo seguida de cerca, el Tesoro vuelve a funcionar como una aspiradora.
La contracara es que esos fondos quedan depositados en su cuenta en el BCRA, disponibles para futuros vencimientos o para eventuales necesidades de liquidez.
En un contexto en el que la liquidez bancaria viene siendo seguida de cerca, el Tesoro vuelve a funcionar como una aspiradora.
A un año de las elecciones, cuando lo habitual sería que los inversores acortaran plazos y exigieran premios, ocurrió lo contrario.