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La Reserva Federal de Estados Unidos decidió mantener sin cambios su tasa de interés de referencia, que continuará en el rango de 3,50%–3,75%, en una votación 10 a 2 tras su reunión de dos días.

La decisión reflejó el equilibrio que hoy busca el banco central entre una inflación que sigue por encima del objetivo y una economía que, según su diagnóstico, continúa creciendo a un ritmo sólido.

En su comunicado, la Fed sostuvo que “la actividad económica se ha estado expandiendo a un ritmo sólido”, al tiempo que reconoció que la inflación “permanece algo elevada”.

En ese marco, evitó dar señales concretas sobre cuándo podrían reanudarse los recortes de tasas y dejó claro que “la magnitud y el momento de los ajustes adicionales” dependerán de los datos que se vayan conociendo y de la evolución del escenario macroeconómico.

La Fed, dividida

La votación dejó en evidencia que las tensiones internas persisten. Los gobernadores Christopher Waller y Stephen Miran se pronunciaron a favor de un recorte de 25 puntos básicos, mientras que el resto del comité optó por mantener una postura de espera. Waller, uno de los nombres que suenan como posible sucesor de Jerome Powell, volvió a mostrar una posición más agresiva en materia de relajación monetaria.

En cuanto al mercado laboral, la Fed adoptó un tono algo más relajado que en comunicados previos. Si bien reconoció que las ganancias de empleo “se han mantenido bajas”, eliminó la referencia explícita a un aumento de los riesgos a la baja para el empleo. En su lugar, señaló que la tasa de desempleo ha mostrado “algunas señales de estabilización”, luego de ubicarse en 4,4% en diciembre.

Este cambio de lenguaje sugiere que el banco central se siente menos presionado por un deterioro rápido del mercado laboral, un factor clave que había motivado los recortes de tasas hacia fines de 2025.

Con una economía aún firme y una inflación que no termina de ceder hacia el objetivo del 2%, el mensaje de la Fed es claro: la pausa se extiende y cualquier movimiento futuro dependerá, más que nunca, de los datos.

Desde Balanz Research señalaron que la Fed mantuvo inalterada su tasa de política monetaria en 3,75%, en línea con lo esperado. La decisión no fue unánime, ya que Stephen Miran y Christopher Waller votaron a favor de una reducción de 25 puntos básicos.

Waller es uno de los potenciales candidatos para reemplazar a Jerome Powell a partir de mayo, aunque los mercados de apuestas le asignan, por ahora, la menor probabilidad de ser elegido.

En cuanto al comunicado, el tono resultó algo más constructivo que el de diciembre, al señalar que la actividad económica continúa creciendo a un ritmo sólido (frente al “moderado” mencionado en el comunicado previo). En el frente laboral, la creación de empleo sigue siendo baja, mientras que la tasa de desempleo mostró señales de estabilización.

En esa línea, se eliminó la frase incluida en diciembre que advertía que los riesgos de un mayor desempleo habían aumentado en los últimos meses. Respecto de la inflación, la Fed volvió a remarcar que se mantiene algo elevada.

De cara a los próximos movimientos, el comunicado reiteró que el comité de política monetaria seguirá atento a los datos entrantes, a los cambios en el escenario económico y al balance de riesgos. En relación con la hoja de balance, los miembros de la Fed no realizaron referencias explícitas al nivel de liquidez ni a eventuales compras de bonos del Tesoro de corto plazo.

En cuanto a la reacción del mercado, esta fue acotada: las tasas de interés mostraron pocos cambios tras el comunicado —luego de haber subido previamente durante la jornada—, mientras que los principales índices accionarios operaron sin variaciones significativas. El mercado descuenta que el próximo recorte de 25 puntos básicos recién llegaría en julio.