Los bonos soberanos en dólares cerraron el jueves con un sesgo negativo a lo largo de la curva, en una rueda de corrección tras las subas recientes.
En el tramo corto predominaron bajas leves, con caídas en torno al 0,1% al 0,4%, mientras que en el segmento medio y largo se vieron descensos algo más marcados, en varios casos cercanos al 0,3%/0,4%. La excepción estuvo en algunos títulos puntuales que lograron sostener avances, aunque sin cambiar el tono general de la jornada.
En la curva de bonares el comportamiento fue mixto, pero con predominio de rojos, mientras que los globales replicaron esa dinámica con mayor presión en los tramos largos.
A pesar de este ajuste, el riesgo país bajó 4 unidades y cerró en 591 puntos básicos, lo que sugiere que, más allá de la pausa de hoy, la tendencia de compresión todavía no está completamente rota y el mercado sigue sin convalidar un deterioro estructural del crédito argentino.
Renta variable argentina
Los ADR argentinos en Wall Street cerraron con mayoría de bajas, en línea con el tono negativo de los mercados globales, aunque con algunas excepciones puntuales.
La presión vendedora fue bastante generalizada, especialmente en el sector energético y en varias compañías del panel líder. Se destacaron las caídas de Central Puerto (4,6%), Loma Negra (4,3%), Grupo Supervielle (4,1%) y Cresud (4%), seguidas por Telecom (3,6%) y Edenor (-2,2%).
Dentro del segmento financiero, el comportamiento también fue negativo: Grupo Galicia retrocedió 1,8%, BBVA Argentina 0,6% y Banco Macro 0,4%.
Las excepciones fueron muy puntuales: YPF logró subir 1,2%, desacoplándose del resto y sostenida por el contexto energético internacional.
En Buenos Aires, el S&P Merval en dólares borró la suba inicial y cayó -2,3% hasta los u$s 1885,54. Fue una sesión toda roja para las acciones del Panel Líder con bajas de 5% para Supervielle y la única suba fue para YPF.
Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, señaló que el mercado sigue de cerca la evolución del conflicto en Medio Oriente, en un contexto atravesado por rumores y señales contradictorias sobre eventuales negociaciones que aún no logran concretarse.
En ese marco, explicó que cada novedad interpretada como un posible acercamiento entre las partes tiende a generar rebotes en acciones y bonos internacionales, al tiempo que el petróleo modera su dinámica.
Sin embargo, advirtió que, ante la falta de acuerdos concretos, prevalece un sesgo negativo: los futuros de Wall Street ya caían antes de la apertura del jueves y el Brent avanza bacerca de 5%, ubicándose en torno a los u$s 107 por barril.
Desde su mirada, si el conflicto se prolonga y los precios de la energía se mantienen en estos niveles, el impacto comenzará a trasladarse a la economía global a través de una mayor presión sobre el costo de vida. En ese escenario, los países deberán evaluar medidas para contener una suba de precios que, lejos de ser puntual, puede extenderse a toda la cadena de valor.
Adrián Yarde Buller, estratega jefe de Facimex Valores, aseguró a El Cronista que en lo que va de la semana, el deterioro de los créditos emergentes high yield, como el de Argentina, parece haberse estabilizado, en línea con una narrativa de mercado más favorable tras las señales de Estados Unidos de buscar un acuerdo con Irán.
En ese marco, consideró que se trata de una buena noticia para el país, que necesita reabrir el acceso al mercado para comenzar a prefinanciar los vencimientos de capital de 2027.
Sin embargo, advirtió que estos avances deben leerse con cautela. El sentimiento inversor global sigue siendo frágil, muy condicionado por las declaraciones de Donald Trump y por la falta de claridad respecto de los objetivos de Estados Unidos en el conflicto. Mientras ese punto no se defina, anticipó que el mercado continuará dominado más por episodios de volatilidad que por una tendencia sostenida de recuperación.
En términos relativos, Yarde Buller señaló que la Argentina no muestra cambios significativos frente al universo emergente high yield: el 27 de febrero el riesgo país se ubicaba en 1,73 veces el de ese segmento y actualmente se encuentra en torno a 1,68, lo que refleja una compresión marginal pero sin un cambio de régimen.
Paula Chaves, analista de mercados de Greyhound Trading, señaló a este medio que la semana fue claramente positiva para los activos argentinos en términos relativos, y que lo más relevante no es solo la baja del riesgo país, sino la señal que deja ese movimiento.
“El hecho de que el riesgo país haya logrado perforar niveles clave y ubicarse en una zona más baja, incluso en un contexto global adverso, con aversión al riesgo, tensiones geopolíticas y presión sobre emergentes habla de un desacople positivo. No es que el entorno externo haya ayudado, todo lo contrario, y aun así los spreads comprimieron de forma clara”, explicó.
Según la analista, el quiebre técnico del indicador no es menor. “Veníamos de niveles más elevados impulsados por el ruido externo, y en pocos días volvió a una franja inferior, perforando una barrera que el mercado respetaba. Ese tipo de movimientos suele marcar cambios en la percepción de riesgo”, sostuvo.
En paralelo, destaca que los bonos —especialmente los de mayor duración, mostraron subas consistentes, acompañadas por un equity con avances generalizados. “No fue un rally explosivo, pero sí un comportamiento sólido y resiliente”, agrega.
Sobre el posicionamiento relativo frente a otros emergentes, Chaves fue clara: “Sí, Argentina está mostrando mayor solidez, pero por factores muy específicos”. En ese sentido, mencionó dos drivers centrales: flujo genuino de dólares —impulsado por energía, agro y expectativas en minería— y una narrativa de disciplina macro que empieza a ser validada por el mercado. “En un contexto donde otros emergentes sufren salida de capital, Argentina capta recomposición de posiciones por valor relativo”, explica.
Nasdaq entra en corrección y crece el temor a un impacto global por la guerra
La caída del Nasdaq hacia territorio de corrección señala una mayor volatilidad para los inversores y pone en evidencia la vulnerabilidad de las acciones tecnológicas, como Microsoft, Alphabet y Nvidia, que en los últimos años habían subido con fuerza impulsadas por el optimismo en torno a la inteligencia artificial.
Con la venta masiva impulsada por el temor a que el conflicto en Medio Oriente afecte a la economía global, el mercado evalúa si esta baja es solo un retroceso transitorio —similar a la recuperación que siguió al selloff de 2025— o el inicio de un período más prolongado de riesgo vinculado a la guerra.
El Nasdaq llegó a caer casi un 23% desde su cierre récord de 2024 hasta el 7 de abril de 2025, antes de recuperarse y volver a máximos históricos en octubre de ese año.
En lo que va de 2026, el índice acumula una baja cercana al 8% y se ubica en su nivel más bajo desde principios de septiembre de 2025.
Entre los principales lastres del jueves se destacó Meta Platforms, que se desplomó 7,9% luego de que dos fallos judiciales la responsabilizaran por daños a usuarios jóvenes, lo que despertó temores sobre posibles cambios en su modelo de negocio publicitario.
Tras recortar brevemente las pérdidas cuando Irán reiteró sus condiciones para un acuerdo, el S&P 500 terminó cayendo 1,7% después de que el presidente Donald Trump señalara que no se comprometería con un pacto. El índice tocó su nivel más bajo desde septiembre.
El Brent cerró en torno a los u$s 108, y el alza de la energía reavivó los temores inflacionarios, profundizando la caída de los bonos del Tesoro estadounidense, que también retrocedieron en medio de una débil colocación de deuda.