Los analistas mantienen una visión optimista sobre la renta fija local basadas en las compras de dólares del BCRA. Sin embargo, el contexto global tiende a condicionar la dinámica de la deuda local.

De esta manera, el mercado espera mayores subas en los bonos en el caso en el que la guerra alcance su fin y que las presiones inflacionarias globales sean transitorias. Cuáles son los bonos que más podrían subir si se llega al fin del conflicto.

Impactados por el contexto global

Desde que se anunció la tregua entre EEUU e Irán, la curva de bonos soberanos mejoró, permitiendo que los Globales recorten parte de las pérdidas que habían registrado durante el estallido de la guerra.

Los bonos soberanos del tramo corto operan incluso por encima del inicio de la guerra, con ganancias leves de 0,3% y 1% en el Global 2030 y 2029 respectivamente.

Por su parte, los bonos del tramo medio y largo todavía operan debajo de tales picos.

El Global 2035 se encuentra 3,3% debajo de los máximos previos, mientras que el Global 2038 baja 3,4% desde tales picos.

En el tramo más largo, los bonos a 2041 y 2046 también se encuentran 3,8% y 2,9% debajo de los máximos previos.

Los analistas reconocen que la renta fija local está condicionada por la dinámica de la guerra.

El driver directo sobre los bonos soberanos se basa en que, si la guerra llega a su fin, el precio del petróleo podría estabilizarse y que las presiones inflacionarias a nivel global sean efectivamente transitorias.

Bajo este escenario, la Reserva Federal podría evitar tener que subir la tasa de manera agresiva hacia adelante.

En cambio, si la guerra perdura y los precios del petróleo se mantienen altos por más tiempo, esto podría complicar la dinámica inflacionaria y haciendo que la Fed tenga que aplicar política monetaria contractiva, subiendo la tasa y perjudicando las perspectivas macro a mediano plazo.

Las tasas de interés de los bonos del tesoro americano se moverán al alza o a la baja en línea con dichas expectativas y de esta manera, afectarán a la dinámica de la renta fija local.

Los analistas de Research Mariva entienden que el rendimiento de los bonos soberanos sigue dependiendo en gran medida de factores externos, algo que quedó verificado tras el anuncio de un alto el fuego de dos semanas en Oriente Medio.

En ese sentido, remarcan que un desenlace positivo sobre el conflicto podría hacer que los bonos vuelvan a subir y llevar al riesgo país hacia niveles inferiores.

“Si bien el alto al fuego impulsó un repunte generalizado, la situación sigue siendo frágil y es probable que persista la volatilidad en los activos de riesgo. Creemos que, si las tensiones geopolíticas se alivian y la incertidumbre disminuye, el riesgo país podría comprimirse rápidamente hasta el nivel de los 500 puntos básicos”, indicaron.

En medio de este contexto, los factores locales también importan, con la compra de dólares del BCRA como principal driver sobre la deuda local.

En general, los analistas se mantienen optimistas sobre la renta fija local, anticipando mayores subas para los bonos argentinos.

“La incertidumbre geopolítica se mantiene elevada y probablemente continuará influyendo en el sentimiento de riesgo a corto plazo. A pesar de este contexto, mantenemos una postura de sobreponderación en bonos soberanos, respaldada por rendimientos atractivos, la continua acumulación de reservas por parte del Banco Central y el fortalecimiento de la posición fiscal. En conjunto, estos factores deberían impulsar una mayor compresión del riesgo soberano desde los niveles actuales”, indicaron.

En cuanto al potencial, ven chances de que los bonos amplíen las subas pudiendo ganar un 15% desde los valores actuales.

“En un escenario de tres meses en el que la curva soberana se normaliza a una calificación crediticia B con rendimientos cercanos al 8%, el GD41 ofrece el mayor potencial alcista, en torno al 15%”, dijeron.

Según cálculos de Research Mariva, en el caso en el que los bonos compriman hacia la deuda de calificación CCC+, el tramo corto subiría 2% en promedio y el tramo medio y largo ganaría entre 7% y 10%.

A su vez, en el caso en que la deuda local rinda como la de bonos B-, el Global 2035 ganaría cerca del 13%, al igual que el Global 2038. Por su parte, el Global 2041 y 2046 avanzarían 15% y 14% respectivamente.

Por su parte, desde Cohen explicaron que la mayor volatilidad en el riesgo país recientemente responde a una combinación de factores externos (la tensión en Medio Oriente y la suba de las tasas del Tesoro americano), así como a factores locales, donde los interrogantes en torno al fortalecimiento de las reservas netas y el financiamiento de los vencimientos sigue sin despejarse.

En ese marco, desde Cohen entienden que lo más probable es que el riesgo país continúe lateralizando en el corto plazo.

“Dentro del segmento soberano, favorecemos el tramo corto de la curva, particularmente el AL30 (TIR 9,3%) por sobre el GD30 (TIR 7,9%): el spread legislativo de 3,2% entre ambos luce excesivo y ofrece potencial de compresión ante una eventual normalización, al tiempo que el bono amortiza el 40% del capital dentro de la gestión Milei”, comentaron.

A su vez, y para perfiles más conservadores, desde Cohen ven al Bonar 2027 (AO27, 5% TIR) como un título que se presenta como una alternativa atractiva.

“Paga un cupón del 6% anual de forma mensual y vence antes de la finalización del mandato de Milei, lo que le otorga un perfil de flujos predecible y un riesgo de duration acotado”, detallaron desde Cohen.

Mirando comprables

Los analistas esperan que los bonos mantengan su tendencia alcista de largo plazo, pudiendo cotizar con valores y tasas similares a sus comparables.

Mientras que la deuda argentina opera con tasas de entre 9% al 10,5%, otros mercados emergentes también vieron desplazamientos alcistas en sus curvas, aunque operan con retornos más bajos.

La deuda de Angola rinde entre 7% y 8% en los distintos tramos de la curva, mientras que Ecuador rinde entre 8% y 10%, similar a Kenia.

Casos como Nigeria, rinden entre 6,5% y 8,5%, mientras que Bahréin rinde entre 7% y 8%.

Por su parte, la deuda de El Salador rinde 8,5%.

Todos estos son niveles de tasa de interés debajo de lo que rinde la deuda argentina, por lo que los analistas entienden que con los fundamental locales, los títulos soberanos podrían tener una buena performance y acercarse a rendir en niveles más similares a sus pares, es decir, con tasas más bajas.

Si ello ocurre, los bonos deberían subir con más fuerza, representando una oportunidad.

Alejandro Fagan, Estratega en Balanz, consideró que la curva de globales se vio afectada por el entorno de risk-off global en las últimas semanas.

A su vez, explicó que eso no implica una situación de stress que indique una probabilidad alta de default en el corto plazo.

“Seguimos siendo positivos con la parte larga, esperamos que la acumulación de reservas (impulsada por mayores precios de commodities) brinde soporte al crédito. El BCRA tiene una ventana de oportunidad durante la cosecha para acumular una gran parte de los u$s 8000 a u$s 12.000 millones en reservas que estimamos para 2026”, detalló Fagan.

En el actual contexto, Fagan ve valor en bonos más largos con un objetivo de que la deuda vuelva a cotizar con niveles de tasas similares a créditos B.

“La curva de Globales aún opera entre 200 y 250 pbs por encima del promedio de comparables B-, y las noticias sobre posibles mejoras de rating, junto con la confirmación de financiamiento bilateral, podrían actuar como catalizadores positivos. Dentro de la curva, seguimos prefiriendo GD41, que ofrecería el mayor potencial de upside si la curva converge hacia niveles B-, incluso asumiendo un spread más amplio que el promedio de dicho segmento”, indicó.

Finalmente, y en cuanto al posicionamiento, y dado el contexto de tasas globales y de volatilidad en los mercados, Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, ve valor en los Globales del tramo medio y largo, a la vez que remarca que tiene sentido agregar posicionamiento en el Bonar 2029.

“Si bien la perspectiva de Argentina en términos de flujos luce auspiciosa, la dinámica de la tasa libre de riesgo es un factor que siempre deberá ser considerado. Pasando a las curvas, sostenemos a GD35 y el GD41 como top picks. Asimismo, seguimos resaltando el atractivo en el AN29, el cual es un papel perjudicado por una baja liquidez que hipotéticamente podría aumentar vía reaperturas, considerando el elevado stock de depósitos privados en dólares”, afirmó Franco.

Compra de dólares como sostén

Cuando un inversor compra un bono, lo que hace permanentemente es juzgar la capacidad y voluntad de pago del emisor.

El mercado no ve riesgos en la voluntad de pago del Gobierno, ya que Milei tiene un sesgo promercado y no avalaría un incumplimiento.

A su vez, a la hora de evaluar la capacidad de pago, en este caso se analiza la cantidad de dólares con los que cuenta el gobierno.

El BCRA lleva 62 ruedas de compras consecutivas y en el año acumula u$s 5400 millones.

Esto resulta clave para entender la firmeza de los bonos soberanos, a pesar del contexto global desafiante. Los Globales no caen más que sus pares sino que se mueven en línea con la baja de emergentes, lo cual, para la volatilidad que suelen tener los títulos de deuda local, ello es visto como una dinámica positiva.

De esta manera, se ha mejorado la capacidad de pago de la deuda, por lo que los riesgos de default se mantienen limitados.

Por esta razón, los inversores no vieron riesgos de incumplimiento en el último proceso correctivo de los bonos, despejando los riesgos de default.

Desde Criteria ven atractivo en la renta fija local, en particular en una combinación de bonos cortos y largos en los títulos de ley local.

“Para inversores con exposición en dólares, seguimos priorizando la curva bajo ley local, combinando nuestra preferencia por el AL30 con posiciones complementarias en el AE38”, afirmaron desde Criteria.

Desde el lado de las inversiones, los analistas de Baires Asset Management ven oportunidades en el Global 2041.

“Es ideal para capturar la compresión de tasas hacia niveles de países con calificación B-. Al tener una paridad más baja que los tramos cortos, su potencial de subida es superior ante una normalización macro y financiera definitiva”, comentaron.

Matias Waitzel, socio de AT Inversiones, detalló que el hecho de que los rendimientos hayan subido, pero sin inversión refleja más bien el impacto del contexto global y la suba de tasas internacionales.

Bajo este escenario, Waitzel sigue viendo con optimista a la deuda local en dólares.

“En ese marco, si el posicionamiento es en soberanos, sigo viendo mayor valor en la parte larga de la curva, particularmente en bonos como el GD35 o el AE38, donde el potencial de compresión es más significativo. Para perfiles que busquen rendimientos similares pero con menor volatilidad crediticia, alternativas como los Bopreal o incluso obligaciones negociables de compañías sólidas siguen siendo una opción atractiva dentro del universo en dólares”, sostuvo.

Acortando duration

Debido a que el mercado en general y los bonos soberanos argentinos en particular, están operando con mayor volatilidad a causa de las variables globales, los inversores tienden a tener una postura más conservadora buscando títulos de deuda de menor duration.

Dado que los bonos más largos tienen incluido en el precio mayor incertidumbre y que tienden a tener una mayor sensibilidad a los movimientos de las tasas de interés, estos tienden a ser más volátiles.

En cambio, la renta fija de menor duration tiende a ser menos volátil, por lo que una estrategia clásica de los inversores es buscar bonos más cortos.

La curva soberana se desplazó al alza y ahora los bonos más cortos rinden más respecto de las tasas con las que cotizaban semanas previa al inicio de la guerra, por lo que podrían ser vistos como una nueva oportunidad.

Los analistas de IEB prefieren bonos de corta duración en el actual contexto de volatilidad.

“En este contexto, nos posicionamos en AO27 por su estabilidad relativa y su vencimiento en el actual mandato. El instrumento combina cupones mensuales del 6% TNA, amortización bullet y una duration de 1,52, ofreciendo un perfil de cash flow atractivo en un tramo de la curva hard dollar ley local con oferta todavía escasa”, afirmaron.

Desde el lado del posicionamiento, Filipini, head of Research de Adcap Grupo Financiero, ve valor en bonos más cortos.

“Nos sigue gustando la parte corta, donde el AL30 ofrece un perfil de riesgo-retorno atractivo: captura buena parte de la compresión si el escenario base se mantiene, pero con menor exposición a ese ruido político más adelante”, detalló.