En medio de la tensión cambiaria que se produjo en las últimas semanas, que llevó a una suba del dólar cercana al 5% en junio, Alberto Ades, economista radicado en Wall Street, ponderó positivamente el plan de reformas estructurales y la drástica desinflación llevada adelante por el gobierno de Javier Milei. Pero lanzó una fuerte advertencia sobre los riesgos latentes en el plano cambiario.
Para Ades, el éxito del proceso de desinflación impulsado por el Gobierno trae consigo un síntoma clásico de la estabilización: la apreciación del tipo de cambio real. Sin embargo, el analista financiero advirtió que mantener el billete en los niveles vigentes podría encender alarmas de cara a la sostenibilidad productiva.
El diagnóstico del economista de Wall Street: el dólar actual “es barato”
“El tipo de cambio sería mejor que estuviera más alto. El dólar que tenemos ahora es barato”, sentenció Ades sin rodeos durante una entrevista que brindó para el programa Serrucho Económico transmitido por el canal de streaming Ahora Play.
Al momento de simular escenarios de equilibrio, el especialista arriesgó un rango concreto de precios: “Supongamos que el dólar está a $ 1800, $ 1900. A $1500 compro; a $ 1900 compro menos”. No obstante, aclaró que dar un salto de esa magnitud requeriría sopesar los costos de traslado a los precios internos, reconociendo explícitamente: “Va a tener impacto inflacionario”.
El dilema de la apertura y las presiones de cara al año electoral
El analista radicado en Nueva York explicó que la coexistencia de reformas con apertura económica y baja de inflación genera fricciones lógicas en el nivel de actividad de los sectores industriales tradicionales. Por ello, argumentó que un colchón cambiario aliviaría la transición.
Ades vinculó la falta de flexibilidad en el precio de la divisa con los desafíos electorales futuros. Indicó que si el país se aproxima al 2027 con un esquema de “tipo de cambio barato”, el escenario económico repetirá viejos vicios.
Con el tipo de cambio barato, yo creo que 2027 va a ser parecido a 2025: con presiones cambiarias y volatilidad.
Como contrapropuesta y espejo regional, el especialista propuso mirar hacia el otro lado del Río de la Plata.
Sostuvo que el país debe asimilar que, para consolidar una economía abierta y competitiva, a veces resulta indispensable ceder en el frente de los precios. “Argentina tiene que encontrar la forma de tolerar un punto de cambio más alto aun cuando eso significa un poco más de inflación, que fue lo que ocurrió con Uruguay”, concluyó.