El Banco Central está entrando este segundo semestre en una dimensión conocida. Que tenga pocas reservas y enfrente una segunda mitad del año donde habrá una menor oferta de dólares y una alta demanda, es un terreno familiar para la Argentina en los últimos años.

El crecimiento de la actividad económica acelerará las importaciones, la apreciación cambiaria impulsará el turismo emisivo, y la previa de las elecciones legislativas generará una dolarización de carteras, lo que impactará en las arcas del Central.

Las reservas brutas cerraron el martes en u$s 39.168 millones, lo que implicó una caída de u$s 2552 millones respecto al cierre del lunes, debido a que el Tesoro envió el dinero al exterior para desembolsar los u$s 2385 millones correspondientes a Globales y los u$s 165 millones de los euros. Hoy, en tanto, las arcas del BCRA sufrirán un nuevo retroceso de u$s 1600 millones por el pago de intereses y capital de los Bonares.

Los analistas del mercado estiman que las reservas netas caerán alrededor de u$s 4000 millones por el pago de cupones y de capital de los títulos AL29, AL30, GD29, GD30 y GD46. Las brutas, en tanto, caerán menos porque gran parte de esos pagos será a inversores residentes, lo que generará un aumento de los depósitos privados en dólares y, por lo tanto, de los encajes.

Luego, la evolución de las reservas dependerá de lo que hagan los inversores con esos dólares. "Si los reinvierten en activos argentinos, esa parte se quedará en las reservas, pero si deciden girarlos al exterior, se terminarán yendo", explica Federico Machado, economista del Observatorio de Políticas para la Economía Nacional (OPEN).

"Mirando el antecedente de enero de este año (un cupón similar), podríamos conjeturar que el 30% de los pagos en dólares podría quedar como reservas a través de distintos canales, fundamentalmente efectivo mínimo de los bancos en el BCRA", asegura Javier Okseniuk, director ejecutivo de la consultora LCG.

Pero el mercado está mirando más allá del pago de cupones. En un horizonte de mediano plazo, las reservas estarán presionadas por una menor liquidación del agro, un aumento de las importaciones, y un constante flujo de salida de dólares por turismo.

"Será desafiante. El Tesoro tiene vencimientos de deuda por otros u$s 4000 millones a lo largo del semestre y el BCRA enfrenta vencimientos de Bopreal por u$s 1000 millones. Esto consumiría la totalidad de las reservas netas que posee actualmente el BCRA, no quedando nada de libre disponibilidad para defender la banda superior", aseguró Machado.

Okseniuk, por su parte, coincide que "la dinámica de reservas será desafiante, teniendo en cuenta estos pagos, liquidaciones mucho más moderadas del agro, importaciones de bienes que deberían ir aumentando, y un turismo emisivo que seguirá siendo fuerte".

"Mucho dependerá también de cómo lea el mercado este panorama. Creo que incluso con una victoria electoral del gobierno en septiembre y octubre, esta evolución de las cuentas externas podría estimular una dinámica que lleve al dólar cerca de la banda superior", agregó.

Si no logra salir a los mercados internacionales antes de fin de año, el Gobierno tendrá que acumular u$s 4000 millones adicionales para pagar los cupones en enero de 2026. En un contexto internacional volátil e incierto, donde Donald Trump asegura que volverá a subir los aranceles comerciales a partir del 1° de agosto, será crucial que el riesgo país, hoy en 698 puntos, baje un 50%.

"Si el Gobierno no consigue el roll over de la deuda en moneda extranjera con el mercado, los recursos obtenidos del FMI y los organismos internacionales no serán suficientes para cubrir todas las necesidades", alerta Machado.