La Cámara Argentina de Empresas Fintech emitió un comunicado en defensa de “la libertad de elección de los usuarios para cobrar salarios”. El mensaje es una respuesta a los bancos, que elevaron una carta al Senado de Nación con algunas consideraciones respecto del proyecto de Ley de Modernización Laboral actualmente en tratamiento en la que objetaron el artículo que habilita el pago de salarios a través de Proveedores de Servicios de Pago (PSP), billeteras virtuales u otros actores no bancarios.

La Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina (Abapra), la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA) y la Asociación de Bancos Argentinos (ABE), entidades que nuclean a instituciones financieras de todo el país objetaron la propuesta de equiparar las cuentas de pago (CVU) con las cuentas bancarias (CBU), “sin exigir a los primeros un régimen regulatorio, prudencial y de supervisión equivalente al que rige para las entidades financieras”.

Señalaron que “la información de los bancos es pública permitiendo que los trabajadores y sus empleadores sepan en qué invierten las instituciones en las cuales colocan su dinero, así como la situación financiera de las mismas, dándole transparencia al sistema, lo cual no ocurre con los PSP”.

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En tanto, desde las Fintech apuntaron que mientras “millones de personas ya administran su dinero a través de cuentas digitales: pagan, transfieren, ahorran y cobran ingresos todos los días usando instrumentos electrónicos regulados por el Banco Central”, el salario es todavía “una de las pocas operaciones masivas donde la libertad de elección todavía no está plenamente reconocida”.

“Cobrá tu sueldo donde quieras, no donde los bancos te obliguen”, sostuvieron desde el sector y aseguraron que, a días de que el Senado debata la posibilidad de habilitar el cobro de sueldo en cuentas CVU, “ABBAPRA volvió a presionar para mantener el privilegio de exclusividad bancaria”.

La respuesta Fintech

El cuestionamiento de las empresas tecnológicas radica en que hoy, el 75% de las transacciones en pesos ya tiene como origen y/o destino una CVU. “Es decir, 3 de cada 4 movimientos de dinero en Argentina ya pasan por billeteras virtuales, lo que implica que los argentinos ya eligieron dónde deciden usar su dinero”, afirmaron.

Sin embargo, desde los bancos argumentan que las billeteras virtuales no están reguladas, por lo que consideran que son inseguras y eso representa un “riesgo sistémico” y señalan que habilitar el cobro en PSP va en contra de la inclusión financiera.

“Cabe recordar que la legislación vigente (Leyes N° 26.590 y 26.704) exige la acreditación de haberes en cuentas abiertas en entidades financieras, con el objetivo de proteger ingresos de carácter alimentario, promover la inclusión financiera y preservar la estabilidad del sistema”, destacaron los bancos. Y aseguraron que esa arquitectura normativa responde a “una decisión deliberada de política pública orientada a garantizar un estándar mínimo e indelegable de seguridad jurídica y financiera para trabajadores”.

“Los salarios y las jubilaciones poseen carácter alimentario, lo que implica una protección legal reforzada que incluye la inembargabilidad total o parcial según corresponda, la aplicación obligatoria de topes de embargo y la prohibición expresa de compensación de deudas por parte de la entidad pagadora. Estas obligaciones rigen para las entidades financieras y están diseñadas para asegurar que el titular acceda efectivamente a su sustento vital. Los PSP no se encuentran alcanzados por este régimen”, alegaron.

Y aseguraron que “quiebras y fraudes en fintech como Wirecard, FTX o Wenance, Generación Zoe, Sur Finanzas, etc. generaron pérdidas masivas para usuarios, sin que existieran mecanismos públicos de garantía o rescate”.

La Cámara Argentina Fintech, en tanto, sostuvo que los Proveedores de Servicios de Pago (PSP) están habilitados y regulados por el Banco Central y que “el debate en curso no trata de imponer el uso de billeteras virtuales, sino de ampliar derechos, promover la competencia y adecuar el marco legal a una realidad económica que ya existe, caracterizada por la adopción masiva de cuentas digitales, la interoperabilidad y el uso cotidiano de instrumentos electrónicos para administrar ingresos y realizar pagos”.